Ejemplos ?
Y lo mismo sucedería con los cuatro pobres monasterios que había en Loja, para los que se daban en vino y aceite cerca de mil pesos y que.
Los monasterios de frayles, monjas y beatas que hubiese en el pueblo y su tierra, con lo que se supiese de sus fundadores, y el número de religiosos y rentas que hubiere.
La misma disposición del artículo anterior se observará en los monasterios de monjas para con las jóvenes que quieran concurrir a educarse en las escuelas públicas, que deben establecer.
A las dos de la noche fue Dios servido cesase su tempestad de truenos y relámpagos por las ocasiones, disciplinas y exorcismos que en todos los monasterios hubo.
Repitiéndose el bochinche, entró tropa en el convento, y la madre Nieves y sus principales secuaces fueron trasladadas a otros monasterios.
Ramón había oído hablar mucho todo el invierno, en tertulias de sacristías, de lo que pasaba cuando entraban los invasores en iglesias o monasterios.
Dicen que por los años de 1640 hubo en mi tierra una cuadrilla de ladrones que ejercitaban su industria asaltando los monasterios de monjas donde era fama que, amagados como vivíamos por piratas ingleses y holandeses, depositaban muchas familias alhajas valiosas y hasta saquitos repletos de onzas de oro.
Por real orden de 31 de Diciembre de 1786, comunicada al virrey Croix, se prohibieron los vítores en la elección de abadesa; pero maldito el caso qae de la regia prohibición hicieron las monjitas de Lima. Las coplas de los monasterios son notables por la agudeza y sal criolla.
Hace siglos que el Rabí ha muerto, víctima de los odios -respondió el israelita sencillamente. -Muchas vírgenes -contestó ella- se reúnen para amarle en solitarios monasterios, cerrados a las miradas profanas.
Aquellos que no se proponen establecer en ciudades pero si en colonias y aldeas en tierras deshabitadas, les concedemos la libertad de construir las iglesias y los campanarios de la estructura, y mantener el número necesario de sacerdotes y de los criados de la iglesia, pero no de la construcción de monasterios.
Pocos días después de la fiesta del año nuevo, fiesta que había dejado huella profunda en el alma de la monja, se le acercó la demandadera del convento, seglar autorizada en ciertos monasterios de América para desempeñar las comisiones callejeras, y la guiñó un ojo como en señal de que algo muy reservado tenía que comunicarla.
No poca odiosidad concitose también nuestro virrey por haber intentado reducir el área de los monasterios de las monjas, vender los terrenos sobrantes, y aun abrir nuevas calles cortando conventos que ocupan más de una manzana; pero fue tanta la gritería que se armó, que tuvo Amat que desistir del saludable propósito.