monárquico

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monárquico, a

1. adj. POLÍTICA De la monarquía o del monarca en Europa han predominado los sistemas monárquicos.
2. Que pertenece a la monarquía.
3. adj./ s. POLÍTICA Que es partidario de la monarquía votó a un partido monárquico.

monárquico, -ca

 
adj. Relativo al monarca o a la monarquía.
adj.-s. polít. Partidario de la monarquía.
Traducciones

monárquico

monarchic

monárquico

monarkisk

monárquico

monarchico

monárquico

/a
A. ADJmonarchic(al) (Pol) → royalist, monarchist
B. SM/Froyalist, monarchist
Ejemplos ?
Los arbitrarios fusilamientos del norteamericano Jeremías y del argentino Mendizábal; el destierro, no menos atentatorio, del doctor Urquiaga, sobre quien recaían sospechas de ser autor de un pasquín que contra, el omnipotente ministro arrojaron en el teatro; y la obstinada persecución á Tramarría y otros republicanos, eran causas bastantes para que la indignación pública se desbordara contra el gran hombre de Estado. Monteagudo predicaba ya sin embozo sus doctrinas monárquicas, y el honrado San Martín las prohijaba, aunque cautelosamente.
Por lo demás, el partido del National era puramente republicano, exigía que el dominio de la burguesía adoptase formas republicanas en vez de monárquicas, y exigía sobre todo su parte de león en este dominio.
El resto de la Constitución fue una cuestión de terminología. Se arrancaron las etiquetas monárquicas del mecanismo de la vieja monarquía, y en su lugar se pegaron otras republicanas.
Será la oportunidad de explicar y refutar a Donoso Cortés, que por su elocuencia promete en sus ideas un ascendiente entre nosotros, siendo inaplicables en estos países de democracia, aunque adaptables a las exigencias monárquicas de la España.
Conspiró siempre y siempre estuvo pensando en su República federal, pues federales eran entonces todos los republicanos. Los dividió el Poder y la proclamación de una República por unas Cortes monárquicas, en su mayoría.
Las tendencias monárquicas de que, juzgando con ligereza, so hace capítulo de acusación contra el héroe de San Lorenzo, las disculpa Mitre con estas palabras: — «Si buscaba la monar- quía constitucional, era sin ambición personal, anteponiendo sus convicciones republicanas á lo que consideraba relativa- »mcntc mejor para coronar la Independencia con un gobierno estable, que conciliase el orden con la liberlad y corrigiese «la anarquía.» Siempre hemos opinado que el plan monárquico de San Martín era hijo de una conciencia honrada y de verdadera sen- satez.
A su vez la época de la Restauración, en la que acabó la legitimidad con el despotismo de la democracia, trajo las ideas monárquicas y los sentimientos religiosos, con el caballerismo, la lealtad, la fidelidad y la religiosidad antiguos, que habían de introducir el romanticismo en la literatura, y el gusto gótico en las artes y modas, siguiendo luego el gusto a lo Luis XIV y Luis XVI, llamado rococó.
A mayor abundamiento, en la primavera de 1850, como se demuestra en el tercer capítulo de Marx, la evolución de la república burguesa, nacida de la revolución «social» de 1848, había concentrado la dominación efectiva en manos de la gran burguesía —que, además, abrigaba ideas monárquicas—, agrupando en cambio a todas las demás clases sociales, lo mismo a los campesinos que a los pequeños burgueses, en torno al proletariado; de tal modo que, en la victoria común y después de ésta, no eran ellas, sino el proletariado, escarmentado por la experiencia, quien había de convertirse en el factor decisivo.
Con la Asamblea Nacional legislativa se completó la formación de la república constitucional, es decir, de la forma republicana de gobierno en que queda constituida la dominación de la clase burguesa, y por tanto la dominación conjunta de las dos grandes fracciones monárquicas que forman la burguesía francesa: los legitimistas y los orleanistas coligados, el partido del orden .
La segunda mitad de la vida de la Constituyente se resume así: el 29 de enero confiesa que las fracciones burguesas monárquicas son los superiores naturales de la república por ella constituida; el 21 de marzo, que la violación de la Constitución es la realización de ésta; y el 11 de mayo, que la con tanto bombo pregonada alianza pasiva de la República Francesa con los pueblos que luchan por su libertad, significa su alianza activa con la contrarrevolución europea.
Como legítimo heredero de Luis Felipe, Luis Napoleón amortiguó el cambio de Gobierno, conservando el viejo ministerio que, por lo demás, no había tenido tiempo de desgastarse, por la sencilla razón de que no había tenido tiempo de empezar a vivir. Los jefes de las fracciones burguesas monárquicas le aconsejaron tomar este partido.
Basados, pues, en la tradición de independencia literaria, que puede remontarse hasta los poetas ibérico-latinos como Séneca i Lucano, dejemos las andaderas de la infancia i busquemos en otras literaturas nuevos elementos i nuevas impulsiones. Al espíritu de naciones ultramontanas i monárquicas prefiramos el espíritu libre i democrático del Siglo.