Ejemplos ?
Fortaleza la llama quien lejano Su mole vé sin registrar su centro, Llámala infierno quien suspira dentro, Cárcel la ley, su afrenta la razon.
Va a haber mañana una fiesta muy bonita. Irás a comer mole. Van a matar un puerco de monte para hacer tamales y a los guajolotes que quedaron.
La cárdena mole ejemplar del edificio modifica, según la estación, su carácter merced a este manto de espesura tendido a sus plantas, que es en invierno cobrizo, áureo en otoño y de un verde oscuro en estío.
Trabajadores recios, luchadores constantes y desinteresados socavan la base granítica de una fuerza que siembra el terror y la muerte sobre las llanadas que gimen a su pie; la mole cruje...
A medida que se aproximaban los tres al buque, éste va desarrollando a sus ojos sus gigantescas proporciones; su negra mole parece que surge del agua, y tía Nisca, aunque jamás se forja ilusiones ni las toma en cuenta para nada, lo cree como el Evangelio.
Cuando el señor descendió de su castillo de Préchonnet, y vio aquella mole en medio de su hermoso trigal, montó en cólera y mandó a toda su gente que se levantase aquella gavilla de allí.
Los gérmenes sucumben. La mole de la imbecilidad y de la maldad generales es demasiado pesada. Antes de escalar el cielo y de encarcelar las energías del abismo, hay que libertar esas otras energías sagradas que sufren en el fondo de la sociedad.
Y el coyote, ya que comió el muslo del guajolote con mole, lo sintió muy picoso y se acordó del aguamiel, esa agua fermentada de los magueyes que hoy le llaman pulque.
Los geólogos que lo han visitado convienen en que es una mole de piedra, cuyas entrañas no esconden metal alguno; y sabio hubo que, en el pasado siglo, opinara que la vecindad del cerro era peligrosa para Lima, porque encerraba nada menos que un volcán de agua.
Vagué por el mundo y en mi exilio, momento a momento, sentía que más y más tierras me separaban de mi patria, pero, a medida que los países y los mares me alejaban de este suelo, sentía también que la fuerza intensa de mis afectos por mi pueblo se agigantaba como una mole inmensa que hacía desaparecer las distancias.
A juzgar por algunas lápidas que asomaban erosionadas entre las yerbas, debió de servir de cementerio en otro tiempo. Vista de cerca, la enhiesta mole de la iglesia resultaba opresiva.
II - La meditación De Madrid el regio alcázar triste y mezquino era entonces, donde hoy el palacio nuevo ostenta su inmensa mole.