mojiganga

mojiganga

(Del ant. boxiganga, derivado del ant. voxiga, vejiga.)
1. s. f. Fiesta en que los participantes se disfrazaban de forma ridícula en especial con figuras de animales. mascarada
2. TEATRO Obra teatral con personajes ridículos y extravagantes que provoca risa. farsa
3. Cosa ridícula que pretende hacer burla de una cosa o una persona lleva toda la tarde cantando mojigangas. bufonada

mojiganga

 
f. Fiesta pública con máscaras y disfraces ridículos.
fig.Burla, broma.
Traducciones

mojiganga

SF
1. (= farsa) → farce, piece of clowning
2. (Hist) → masquerade, mummery
Ejemplos ?
En el año 1857 aparece por primera vez la denominación "xiquets", en un principio como un eufemismo de "valencianos" pero también como definición de un nuevo concepto que está naciendo. Mojiganga Bojiganga Bertran, Jordi: El Ball de Valencians.
Estas se desarrollan dentro de la feria del pueblo, durante el mes de octubre. Las más destacadas son: El brinco del chinelo, la de las Pastoras y la de la Mojiganga.
En esa fecha, el pueblo entero se desborda en el desfile de las cuadrillas, cada una con su mojiganga y carro alegórico, denominado “Paseo de los Locos”.
En esa fecha, el pueblo entero se desborda en el desfile de las cuadrillas, cada una con su mojiganga y carro alegórico, denominado Paseo de los Locos.
Llamábanlo el Parlampán porque en las corridas de toros se presentaba vestido de monigote en la mojiganga o cuadrilla de parlampanes, y desempeñábase con tanto gracejo que se había conquistado no poca populachería.
López, vestido de mojiganga, fue rechiflado por los muchachos, y para colmo de desventura, el virrey, que acompañado de su hija doña Ramona veía desde la baranda de la plaza desfilar la procesión, se informó de lo que ocasionaba el alboroto y mandó venir a su presencia al enmedallado.
Como el nuevo virrey había subs- tituido el tratamiento de muy nobles señores que hasta entonces se daba á los cabildantes, con el de nobles señores dijo riéndose don Martín, en pleno Cabildo de Potosí:— Ya le enseñaremos á tener crianza á ese virrey de mojiganga, que viene asaz des- comedido en el escribir.— El vejete, que había sido siempre revoltoso, creía conservar aún los bríos de su mocedad y vol- ver á armar la gorda.
y que concluyen con no pocas palabras sucias y obscenas. Esta mojiganga duró hasta los primeros años del gobierno de Abascal. No nos ha sido posible examinar el proceso de la quiebra de don Juan de la Cueva, proceso que existe en la escribanía del tribunal del Consulado de Comercio.
Mama Salomé, reina de mojiganga o de mentirijillas, no se parecía a los soberanos de verdad, que cuando sus vasallos los echan del trono poco menos que a puntapiés, se van orondos a comer el pan del extranjero y engordan que es una maravilla, y hablan a tontas y a locas de que Dios consiente, pero no para siempre, y que como hay viñas, han de volver a empuñar el pandero.
Fue bajo el gobierno de este virrey cuando en 1635 aconteció la famosa quiebra del banquero Juan de la Cueva, en cuyo banco -dice Lorente- tenían suma confianza así los particulares como el gobierno. Esa quiebra se conmemoró, hasta hace poco, con la mojiganga llamada Juan de la Cova, coscoroba.
En los tan renombrados toros de la Concordia fue cuando por primera vez los oficiales del batallón de tal nombre, que eran jóvenes acaudalados, del comercio y de la aristocracia limeña, idearon esta mojiganga militar, que fue muy del gusto del público y que hasta nuestros días siguió siéndolo.
Los que no tomaron abiertamente cartas en su contra, simpatizaron con el invasor y secundaron sus torpes miras, reconociendo y acatando el simulacro de imperio que quiso constituir; los que no imitaron a la Bélgica y a la Austria mandando sus soldados mercenarios, prestaron, por lo menos, su apoyo moral para sostener al príncipe malhadado que tuvo la debilidad, por no decir la villanía, de prestarse a hacer su papel en esta farsa, que merecería el nombre de ridícula mojiganga si no hubiera sido una espantosa tragedia.