mocito

(redireccionado de mocitos)

mocito, -ta

 
adj.-s. Que está en el principio de la mocedad.
Traducciones

mocito

/a (anticuado)
A. ADJvery young
B. SM/Fyoungster
mocitas casaderasgirls of marriageable age
está hecha una mocitashe's a very grown-up young lady
Ejemplos ?
Imaginaban que, con los papeles de que eran poseedores y la carta para el cónsul de España, estaba todo resuelto. Momentos hubo en que, los mocitos, imaginaron que iban a entrar en la República Argentina como conquistadores y dueños.
–No, me revienta esta carga de escrúpulo antiguo. –Así son los mocitos –repuso el Astrólogo–. Su vida es parecida a la de un gato entre una puerta entreabierta.
Y sin decidirse, no obstante, del todo por Perico, ni por ningún otro de los muchísimos que la arrullaban, estaba Rosarito, cuando una noche, en que gozaba en compañía de sus viejos del aire libre, en mitad del patio de su casa, hubo de penetrar -según cuentan- la tía Pingajitos anunciando con voz de aguardentosas inflexiones, que una comisión compuesta de la flor y nata de los mocitos baries, o sea, de Antonio el Viruta, Juanico el Tartajoso y Currito el Tonelero, solicitaban ver a la Niña de los Lunares.
De las lomas altas, trebolares y cardales sin mezcla, que ocupaba en distrito muy cercano a la ciudad, trajo, con la ayuda de sus hijos, mocitos ya, las seis mil ovejas de muy linda clase, en las cuales, después de veinte años de América, algunos de penoso trabajo, había podido concentrar lo más claro de sus ahorros, y que ya no cabían en el campito, superior pero estrecho, que ocupaba, y por el cual empezábase a exigir arrendamiento subido.
Mientras los bandidos contaban, satisfechos, el dinero que acababan de robarme, yo, un poco aliviado del cansancio horrible, reflexionaba. Era evidente que aquel par de mocitos crúos había tenido soplo de mi salida, y de que yo llevaba conmigo una fuerte cantidad.
Y doña Ana siguió vistiendo tocas de viuda; y don Cristóbal Núñez Romero, que era de la misma levadura de los mocitos que se jactan de ser filósofos prematuros u hombres desencantados de la carne y sus peligros, no faltó a su juramento, porque no se casó con otra.
Durante un año, y siendo ya mocitos, nos hemos escapado casi todas las noches para hacer una vida de vagabundos por la ciudad, en los cafés, en aquellos puntos donde Shakespeare pone la acción de su Pericles; y, sobre todo en los bailes de los suburbios, de los que algunos condiscípulos, ignoro por arte de quién, tenían siempre conocimiento.
Vaya, no más, si gusta A ver eso el torneo, Y verá cómo apartan La hacienda, sin siñuelo, Mocitos de botín y de poláina Que se tocan con gorra o con chambergo.