mocedad


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mocedad

1. s. f. Edad de la vida humana que comprende desde la pubertad hasta la edad adulta nos explicó anécdotas de su mocedad . juventud
2. Manera de vivir, desordenada y disipada, característica de los jóvenes esas juergas nocturnas son propias de la mocedad.
3. Diversión licenciosa.

mocedad

 
f. Época de la vida humana desde la juventud hasta la edad adulta.
Travesura o desorden con que suelen vivir los mozos.
Diversión deshonesta y licenciosa.

mocedad

(moθe'ðað)
sustantivo femenino
etapa de la vida que se encuentra entre la infancia y la adultez En su mocedad viajó por todo el mundo.
Sinónimos

mocedad

sustantivo femenino
Traducciones

mocedad

(anticuado) SF
1. (= juventud) → youth
en mis mocedadesin my youth, in my young days
2. mocedades (= travesuras) → youthful pranks; (= vida licenciosa) → wild living sing
pasar las mocedadesto sow one's wild oats
Ejemplos ?
Tuvo en su mocedad amores terrenos, que cantó en El jardinero; pero el resto de su obra, espléndido edificio lírico, no tiene, señora, más inquilino que Dios.
No se debe olvidar que formamos parte de una generación iniciada en la vida a la hora del desastre postrero, cuando los últimos valores morales se quebraron en el aire, hiriéndonos con su caída. Nuestra mocedad se ha deslizado en un ambiente ruinoso y sórdido.
De tí viene todo lo bueno, Señor; nos diste á Bolívar, gloria á ti, gran Dios; transmitieran á sus hijas, limeñas de los tiempos de mi mocedad, una frase que, según ellas, tenía mucho entripado y nada de cuodlibeto.
Como el nuevo virrey había subs- tituido el tratamiento de muy nobles señores que hasta entonces se daba á los cabildantes, con el de nobles señores dijo riéndose don Martín, en pleno Cabildo de Potosí:— Ya le enseñaremos á tener crianza á ese virrey de mojiganga, que viene asaz des- comedido en el escribir.— El vejete, que había sido siempre revoltoso, creía conservar aún los bríos de su mocedad y vol- ver á armar la gorda.
Un padre ó una madre que, engreídos con sus pergaminos, obstaculizan el matrimonio de un hijo, á quien la mocedad y el inherente calorcillo de la sangre traen encalabrinado por una chica que no luce otras dotes que las de virtud y hermosura, j ero cuyo primer sueño no fué arrullado en cuna dorada, son tipos que abundan en el teatro de Lope y de Calderón.
Entregaron su cuerpo a las privaciones, su honra a las lenguas, su mocedad a un ascetismo risible, menospreciado..., y cumplieron la palabra dada a una moribunda de salvar un honor y hacer dichoso a un hombre.
Con esto, se fue la Pipota, diciéndoles: -Holgaos, hijos, ahora que tenéis tiempo; que vendrá la vejez y lloraréis en ella los ratos que perdistes en la mocedad, como yo los lloro; y encomendadme a Dios en vuestras oraciones, que yo voy a hacer lo mismo por mí y por vosotros, porque Él nos libre y conserve en nuestro trato peligroso, sin sobresaltos de justicia.
¡Mirad por quién he perdido y gastado mi mocedad y la flor de mis años, sino por un bellaco desalmado, facinoroso e incorregible!
Finalmente, yo pasaba una vida de estudiante sin hambre y sin sarna, que es lo más que se puede encarecer para decir que era buena; porque si la sarna y la hambre no fuesen tan unas con los estudiantes, en las vidas no habría otra de más gusto y pasatiempo, porque corren parejas en ella la virtud y el gusto, y se pasa la mocedad aprendiendo y holgándose.
Así terminaba la narración de una de las aventuras de su mocedad mi amigo don Adeodato de la Mentirola, anciano que militó al lado del coronel realista Sanjuanena y que hoy mismo prefiere a todas las repúblicas teóricas y prácticas, habidas y por haber, el paternal gobierno de Fernando VII.
Este matrimonio nos trae al magín un soneto que escribimos, allá por los alegres tiempos de nuestra mocedad, y que, pues la ocasión es tentadora para endilgarlo, ahí va como el caballo de copas: Caséme por mi mal con una indina, fresca como la pera bergamota; trájome suegra y larga familiota y por dote su cara peregrina.
No diré yo que esto del nuevo calendario deje de significar un progreso; que con mi terquedad no haría sino imitar al anciano aquel que, aferrado a las cosas de su mocedad, nada encontraba bueno en el presente.