mitayo

mitayo

 
m. (Amér. Merid) Indio o peón que trabajaba en la mita.
Ejemplos ?
Este compositor potosino es autor de la “suite india” No.- 1 y 2, la primera de las cuales es la celebre “Oración del Mitayo” obra grabada por la Orquesta Sinfónica Nacional.
Humberto Iporre Salinas falleció en su ciudad natal de Potosí el 7 de noviembre de 1985 dejando escritas importantes obras musicales que enriquecieron el patrimonio cultural del país sumando más de 600 composiciones que le corresponden en letra y música de las que destacamos los siguientes:”Tu orgullo”, La oración del mitayo,”Koya raimy”, El putútu,”La Qoa”, El sueño de la ñusta,”Potosino soy”, Chiry huayrita,”El chutillo”, Mi Potosí querido”, Madre,”Canto a Bolivia”, Ajtapi,”Una palomita”, Chunquituy palomitay,”En el Boulevard”, En los arenales,”Dime corazón”, Serpentina de notas, “Potosina fiel y fina”, “Abaroa”, Como Bolivia no hay dos,”Por un minuto de amor”, “Rapsodia quechua,”Estudio para piano”, Danza de primavera,”Fantasía india” y muchas más.
ulián Apaza Nina, más conocido como Túpac Catari, Túpaj Katari, o simplemente Katari (Ayo Ayo, provincia de Sica Sica, Virreinato del Perú, 1750 – La Paz, 15 de noviembre de 1781) fue un indígena aymara, hijo natural de un campanero que murió como mitayo en las minas de Potosí.
Bajo los incas, el mitayo o trabajador indígena recibía la manutención del Estado y la retribución en bienes; en cambio, los españoles fijaron para cada mitayo un salario irrisorio, sumándose esta pesada carga laboral al tributo que el indio debía pagar al encomendero.
1590: se decidió reconstruir la principal iglesia, y esto es asignado a Gaspar Báez, que es ayudado por varios funcionarios y español muchos centenares de "Mitayo" indios.
La opinión debió parecer acertada al otro mitayo; pues sin decir palabra, puso la carta tras de la tapia, colocando una piedra encima, y hecha esta operación se echaron a devorar, que no a comer, la incitante y agradable fruta.
Asimismo Juan González de la Fuente tenía alquilado un mitayo, en el pueblo de Narancay, a Juan Días, vecino de esa ciudad, por ser su amigo.
-Bien discurrido -contestó el otro mitayo. Y nuevamente escondieron la carta tras otra tapia, para dar cuenta de un segundo melón, esa fruta deliciosa que, como dice el refrán, en ayunas es oro, al mediodía plata y por la noche mata; que, en verdad, no la hay más indigesta y provocadora de cólicos cuando se tiene el poncho lleno.
Y como se perdió, se hizieron de yndios uajos y de mandoncillos caciques, no lo ciendo, y le uecitó. De yndio tributario, mitayo, se hizo cacique prencipal y se llaman “don” y sus mugeres, “doña”.
Ci no fuera de muy gran linaxe no le obedeciera otros señores grandes deste rreyno y se alsarían la tierra. Y, ci de yndio mitayo uaxo se haze señor como agora, se agrauiarían otros de buena sangre y linage.
Cerca ya de Lima, el segundo mitayo se dio una palmada en la frente, diciendo: -Hermano, vamos errados. Conviene que igualemos las cargas; porque si tú llevas cuatro y yo cinco, nacerá alguna sospecha en el amo.