Ejemplos ?
Alto, vigoroso, altivo, aire audaz, mirada torva, barba crecida hasta el pecho, aliento recio y voz ronca, mejor que artista parece bandolero, y más importa guardarse de él, que guardar sus estatuas primorosas.
Y todas las miradas se dirigieron a un hombre de unos cuarentas años, grueso, lampiño, de cara ancha, frente angosta y escurrida hacia atrás: su mirada torva y la costumbre de cerrar un ojo al hablar le daban un aire singularmente desagradable.
Que todos oigan esto: unos lo hacen con mirada torva otros con la palabra halagadora; el cobarde lo hace con un beso, con la espada el valiente.
A los cuales todos después de que con una mirada torva la Saturnia vio y antes de todos a Ixíon, de vuelta desde aquél 465 a Sísifo mirando: “¿Por qué éste, de sus hermanos”, dice, “perpetuos sufre castigos?
Dios los cría y ellos se juntan: al airoso hijo del Vesubio, de palabra redundante y de mirada torva, que a fuerza de paradas y de jeringonza gesticulante, ha logrado criar fama de malo, dándoles a los gauchos del pago las ganas de probarle las costillas, a la vez que cierto recelo para empezar, se ha pegado como garrapata, Ramón Olivares, español, acopiador de frutos, de boca más zafada que un juramento, y más guapo,-en palabras-, que el mismo Matamoros.
Remigio que contemplaba la escena con mirada torva vio a la moza volverse hacia él con rapidez, mirarlo de alto abajo y soltar, en seguida, una estrepitosa carcajada.
Y todos matan lo que aman, que todos oigan esto; algunos lo hacen con mirada torva otros con la palabra halagadora, el cobarde lo hace con un beso, ¡con la espada el valiente!
Víasele entre los árboles como una siniestra sombra, el monasterio cruzando desde una esquina a la otra, la larga espada en la cinta, embozada la persona, descolorido el semblante y con la mirada torva.
Y que hasta hace unos años se le veía embutido bajo un sombrero gacho, negro y grasiento, de fieltro raído. Quienes manifiestaron haberle visto la cara, afirmaban que tenía una mirada torva.
PACO SERRANO. "La primera vez que vi a Paco Serrano me pareció un tipo impresentable. Mirada torva y desasosegante. Rasqué un poco y descubrí que los tesoros no se exhiben, se esconden.