minerva


También se encuentra en: Sinónimos.

minerva

1. s. f. MEDICINA Aparato de ortopedia o vendaje enyesado para mantener la cabeza erguida en casos de fractura de la columna vertebral.
2. ARTES GRÁFICAS Máquina de imprimir pequeña que funciona mediante pedal o accionada por motor eléctrico.
3. de propia minerva loc. adv. De propia invención.

Minerva

 
mit. Divinidad romana protectora de las artes y de las ciencias. Corresponde a la diosa griega Atenea.

minerva

(mi'neɾβa)
sustantivo femenino
máquina de imprenta pequeña para impresos de pocas dimensiones En la actualidad la minerva se vende como antigüedad.
Traducciones

Minerva

pedalina

Minerva

Минерва

Minerva

Minerva

Minerva

Минерва

Minerva

Minerva

Minerva

Minerva

Minerva

מינרווה

Minerva

미네르바

Minerva

Minerva

Minerva

SFMinerva
Ejemplos ?
12.000.-pts. Una minerva doble folio cilíndrico ........................................................................ 12.000.-pts.
Terminado el juicio de Paris, Juno y Minerva salieron del escenario, confusas y disgustadas, indicando con la mímica la indignación que les causaba el fallo.
Nombremos, por ejemplo, la “Minerva” de Francisco Sánchez de las Brozas, El Brocense, quien por 1587 levanta su rebeldía en contra de los preceptos ilógicos de la tradición gramatical grecolatina; y aún más antes, Tomás de Erfurt, en su “Gramática Especulativa”, allá por 1350, intenta realizar, siguiendo la filosofía escolástica, una obra donde se observara la relación que existe entre el entendimiento humano y la capacidad de “captar la expresividad o el poder de significar que hay en la cosa”: “especular”, reflejar, cual espejo, hasta descubrir su figura real, sin empañamientos.
Costanza se llama, y no Porcia, Minerva o Penélope; en un mesón sirve, que no lo puedo negar, pero, ¿qué puedo yo hacer, si me parece que el destino con oculta fuerza me inclina, y la elección con claro discurso me mueve a que la adore?
Juno, a los variados acordes de una amorosa flauta, se adelanta con sosegado gesto y sin afectación, y con noble mímica, promete a Paris, si le concede el premio de la belleza, concederle el dominio de toda el Asia. Minerva lleva por escolta dos muchachos que representan el Terror y el Miedo.
Basta una columna, un frontón, un relieve cubierto por el jaramago o la yerda silvestre, para adivinar el conjunto de un templo griego, ya sea el Partenón con todas sus tradiciones gloriosas, ya el augusto santuario de Júpiter, de aquel dios de cuya cabeza nacio Minerva, derramando la luz de la sabiduría en los cerebros humanos.
Decorando la estancia, en el centro de la pared, cuya pintura verde se desconchaba por efecto del salitre, colgaba de un clavo una cabeza de Minerva, dibujada a lápiz negro, en un marco dorado, y que llevaba abajo, escrito en letras góticas: «A mi querido papá.» Primero hablaron del enfermo, luego del tiempo que hacía, de los grandes fríos, de los lobos que merodeaban por el campo de noche.
Tenía carita de loro; traje siempre lavado, con el corpiño abierto por detrás; pañuelo de yerbas en la cabeza, anudado bajo la barba a guisa de capota, y alpargatas en chancleta; toda la viejecita muy aseada y correcta, si cabe corrección en la miseria. El sumo sacerdote de este templo de Minerva yacía en su camilla de ruedas.
Así se verifica en la Princesa de Askoff Heroína ilustre, la qual después de haber manifestado a las tropas Rusas su espíritu marcial, sabe como otra Minerva todas las ciencias, y por ello y por su numen Poético, la ha elegido su Soberano para cabeza y Presidenta de la Academia Real de las Ciencias de Petersburgo.
Hurtado y Villafuerte, en una carta que publicó por entonces en la Minerva Peruana, periódico de Lima, cree en la posibilidad de viajar sirviendo de cabalgadura un cóndor, y calcula que siete horas bastarían para ir de Arequipa a Cádiz.
Desde un palco del centro oía la música, con más atención de la que suelen prestar las damas en casos tales, Elisa Rojas, especie de Minerva con ojos de esmeralda, frente purísima, solemne, inmaculada, con la cabeza de armoniosas curvas, que, no se sabía por qué, hablaban de inteligencia y de pasión, peinada como por un escultor en ébano.
Sigamos pues los pasos del filósofo para encontrar las verdades más dulces, los consuelos más ciertos, y no nos separemos un punto de la senda estrecha que nos guía al templo de Minerva, en donde hallaremos la antorcha que debe disipar nuestras tinieblas, y quitar nuestros temores.