milanés

(redireccionado de milaneses)

milanés, a

1. adj. De Milán, ciudad de Italia.
2. s. Persona natural de dicha ciudad.
3. s. m. LINGÜÍSTICA Dialecto lombardo que se habla en Milán.
4. a la milanesa loc. adj/ loc. adv. COCINA Manera de preparar la carne, rebozada en huevo, empanada y frita.
NOTA: En plural: milaneses, milaneses

milanés, -nesa

 
adj.-s. De Milán.
Traducciones

milanés

Mailänder
Ejemplos ?
150 Como en Seçilia resuena Tifeo, o las ferrerías de los milaneses, o como gridavan los sus entremeses las saçerdotisas del templo lieo, tal vi la buelta de aqueste torneo; en tantas de bozes prorrompe la gente que non entendía sinon solamente el nombre del fijo del buen Zebedeo.
Los cascos y coseletes de la indómita Cantabria, de los fieles castellanos las dobles cueras y calzas; las fulgentes armaduras, de los infanzones gala, del ligero valenciano los zaragüelles y mantas; de chistosos andaluces los sombrerones y capas, y las chupas con hombreras y con caireles de plata; los turbantes granadinos, jubas, albornoces, fajas; los terciopelos y sedas de vestes napolitanas; de la Bélgica los sayos con sus encajes y randas; los milaneses justillos con las chambergas casacas, y las esplendentes plumas teñidas de tintas varias, con los arcos y las flechas que el cacique indiano gasta, forman un todo indeciso que cubre la extensa plaza de movibles resplandores, de confusión bigarrada.
Los milaneses empezaron a acudir en masa a la pastelería a pedir el «pan de Toni», quien así se llamaba el ayudante, y de ahí viene el nombre de panettone.
El despotismo y los altos impuestos para mantener tantas guerras, acabaron por poner a todos los milaneses en contra de Bernabé, que fue desposeído por su primo Gian Galeazzo Visconti en 1385.
El monte fue sede del castillo de la corte de Ossola en el siglo XI, después propiedad de la iglesia de Novara cuyo obispo lo convirtió en su propia residencia y en 1381 estaba bajo los milaneses.
Después de la Paz de Constanza, surgieron nuevas disputas entre los nobles y plebeyos milaneses con frecuentes derramamientos de sangre.
Carlos Alberto de Saboya se retiró a Milán donde fue asediado por los propios milaneses en el palacio donde se hospedaba y en medio de la noche regresó a Turín.
Entre 1433 y 1435 Sforza dirigió los ataques milaneses contra los Estados pontificios, pero cuando conquistó Ancona, cambió de bando, obteniendo el título de vicario de la ciudad directamente del papa Eugenio IV.
Sin embargo su relación al servicio de los milaneses fue intempestiva ya que su antiguo rival, el Piccinino le acusó de connivencia con el enemigo, y fue finalmente encarcelado durante un año en Monza.
Sin embargo, los brillantes contrastes de matices chillones se reemplazan por grises más sobrios; y una fría bruma, el esfumado de los milaneses, domina las superficies.
La Caída de Constantinopla en 1453, hizo despertar el temor de una amenaza otomana sobre Italia, lo que propició un acuerdo entre Milán y Venecia el 9 de abril de 1454 en Tratado de Lodi. El tratado de Lodi estableció fronteras permanentes entre milaneses y venecianos en el norte de Italia, a lo largo del río Adda.
Las tropas confederadas, mientras esperaban dichos refuerzos, se libraron al pillaje del valle de Mesolcina; situación que fue aprovechada por los milaneses para poder reunir un ejército de 16.000 hombres, que al alba del 30 de junio se lanzaron al asalto del campamento suizo.