milagrero

(redireccionado de milagreros)

milagrero, a

1. adj. Se refiere a la persona que interpreta como milagros cosas que en realidad no lo son.
2. Se aplica a la persona que finge milagros.
3. RELIGIÓN Que hace milagros.

milagrero, -ra

 
adj. Que tiende a tomar por milagros cosas que acaecen naturalmente.
Que finge milagros.
Milagroso (que hace milagros).
Traducciones

milagrero

/a
A. ADJ
1. (= que cree en milagros) personas milagreraspeople who believe in miracles
2. [curación] → miracle antes de s, miraculous; [poder] → miraculous; [persona] → with miraculous powers
B. SM/F
1. (= que cree en milagros) → believer in miracles
2. (= que hace milagros) → miracle-worker
Ejemplos ?
En esta misma época hicieron su aparición en la judería polaca muchos milagreros charlatanes que tuvieron mucho predicamento, culminando la década con la aparición de varios movimientos "mesiánicos", siendo los protagonizados por Shabtai Tzvi y por Jacob Frank los más destacados.
Con este fin se elabora un relato de las peripecias de los restos del Cid tras su muerte equiparable al de las narraciones de las vidas de santos, entre cuyos episodios se incluye el de la victoria del Cid después de muerto sobre los moros gracias a la treta de colocar su cadáver sobre su caballo para hacer creer al enemigo que no había fallecido. Su figura adquiere, en las leyendas de Cardeña, tintes milagreros y carácter de deidad.
Tal vez por ello las doctrinas pitagóricas degeneraron con frecuencia en astrología, charlatanismo, superstición, magia y hechicería, y acabaron por atribuirse a las figuras de Pitágoras y Apolonio de Tiana todo tipo de historias fabulosas y leyendas que pretendían hacer de ambas figuras personajes santos, milagreros, prodigiosos y casi fantásticos, como se deja ver en las Vidas que de estos personajes se conservan, por ejemplo la Vida de Apolonio de Filóstrato, escrita con el afán de rivalizar con los Evangelios.
Elocuente en este sentido es el relato con tintes milagreros de la intervención de Luisa en el estofado de la escultura de Fernando III labrada por Pedro Roldán con motivo de las solemnes fiestas por su canonización...
El historiador británico Nicholas Goodrick-Clarke ofrece una definición más amplia: Desde una postura no académica, y sí más vivencial, «el verdadero esoterismo no tiene nada que ver con supersticiones, creencias y fenómenos milagreros, posturas que (juntamente con las del fanatismo, del sectarismo y de la intolerancia) se colocan entre los grandes obstáculos para la madurez evolutiva del Hombre y para el crecimiento para una conciencia más amplia y más libre.
El propósito de los lamas que cultivaban capacidades paranormal no era similar al de magos ni a milagreros, sino una iluminación espiritual filosófica, una creencia de que todo fenómeno terrenal se debe a un estado de la mente.
En premio, el 15 de julio de 1624 (que en estos asuntos milagreros conservados por el pueblo y la Iglesia siempre sobras datos), último día de la novena, la tullida colgó las muletas al pie de dicha imagen y se fue contenta a su casa.
Francamente, me gusta el sujeto por lo expeditivo y por lo que tiene de parecido a mí. Nunca me encomiendo a los santos, por mucha que sea la fama de milagreros que disfruten.
Sospecho que será por encomiar en él la virtud de la humil- dad; y si no estoy en lo cierto, que no valga. En materia de santos milagreros disputábanse la palma, en Lima y por aquellos años, san Antonio y san Benito.
l inca Concolorcorvo, cuzqueño que, con repugnante cinismo, escribía: «Yo soy indio neto, salvo las trampas de mi madre, de que no salgo por fiador, y creo descender de los Incas por línea tan recta como el arco iris», aboga en su Lazarillo de ciegos caminantes, curioso libro que se imprimió en 1773, por el destierro de los nombres de antiguo uso, dando por razón que los santos nuevos tienen que ser más milagreros que los santos viejos; pues éstos de seguro que, con haber sido pedigüeños desde larga data, han de traer fastidiado a Dios, que se mirará y remirará para seguir acordándoles mercedes.
A monseñor José Antonio Roca) Esto que llaman don de profecía, segunda vista o facultad de leer en el porvenir, es tema largamente explotado por los que borroneamos papel. Raro es el pueblo del Perú que no haya poseído profetas y profetisas, santos los menos y embaucadores y milagreros los más.
Los sucesos y vicisitudes de la lucha contra el capital, y más aún las derrotas que las victorias, no podían menos de revelar al proletariado militante, en toda su desnudez, la insuficiencia de los remedios milagreros que venían empleando e infundir a sus cabezas una mayor claridad de visión para penetrar en las verdaderas condiciones que habían de presidir la emancipación obrera.