migaja


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migaja

1. s. f. Trozo muy pequeño de pan que salta al partirlo no me gusta partir el pan porque lo lleno todo de migajas. miga
2. Porción pequeña de una cosa que se desmenuza con facilidad. migajada, trizal
3. Parte pequeña de una cosa inmaterial ten una migaja de paciencia que ya llegamos. ápice
4. Casi nada no dejó ni una migaja de queso. pizca
5. s. f. pl. Trocitos pequeños que se desprenden del pan.
6. Desperdicios o restos que una persona no aprovecha y que da a otro para que lo use da unas migajas a los pobres. sobras, restos, sobrantes
7. reparar una persona en migajas coloquial Pensar en cosas que carecen de importancia cuando se trata de otras que sí la tienen te van a echar del trabajo y tú reparando en migajas.
NOTA: También se escribe: miaja

migaja

 
f. Porción pequeña.
pl. Las del pan.
fig.Desperdicios o sobras de uno, de que se sirven otros.
fig.Nada o casi nada.

migaja

(mi'γaxa)
sustantivo femenino
1. pedazo pequeño de alimentos migajas de pan
2. fracción de algo inmaterial migajas de amor
Sinónimos

migaja

sustantivo femenino
Traducciones

migaja

miette
Ejemplos ?
Ha publicado también: «Cartas a la Fantasía», «Prosa Poética»; «Versos Reversos», «Poesía irónica»; y «Azul migaja», poesía; todos de edición del autor.
Los grandes dirigentes Solamente se dedican a politiquear en tiempos de campañas comprando conciencia a bases de engaños y promesas y migaja (dinero) paras someterlo a condiciones que beneficien sus picardías para lograr curules e haci que por eso estos candidatos se pelean por estas comunas por sus necesidades en que viven.
El estanque está delimitado por piedras rústicas y en el centro existe una isla accesible por medio de un puentecillo y otra isla exclusiva para las aves, donde descansan y hacen vida patos, pavos reales, cisnes, las palomas que usan sus árboles para reposar y aprovechan cualquier migaja para alimentarse y algún que otro gallo y gallina.
Algunos de los personajes fueron Migaja, Moyano, Pamela, Esperancino, Solino, el Diariero que, según dijo el autor, eran “muñecos que representaban de algún modo la realidad de la ciudad y por eso los llamé arquetipos de la fauna nochera.” Pablo Cumo componía al diariero que voceaba “a los diarios, diarios, a los papeles con letras” y dejaba caer preguntas incisivas sobre Pepe Pérez y Pepe, que invariablemente terminaba por escurrirse con un “¿qué quiere hacerme decir?
Consistía este juego en hacer evolucionar tres cáscaras de nuez, y al apunte tocaba adivinar bajo cuál de ellas se encontraba una pelotilla de migaja de pan.
Nada aceptaremos que venga del corazón podrido del mal gobierno, ni una moneda sola ni un medicamento ni una piedra ni un grano de alimento ni una migaja de las limosnas que ofrece a cambio de nuestro digno caminar.
Luego seremos número en la encuesta, en la votación, en el índice de pobreza, en el índice de analfabetismo, en el porcentaje de accidentes, de enfermedades curables, de preferencias comerciales, de radioescuchas, de televidentes, de satisfechos consumidores del detergente marca “la migaja” que todo limpia menos la conciencia.
Él traía el pan y todas las otras cosas en un fardel de lienzo que por la boca se cerraba con una argolla de hierro y su candado y su llave, y al meter de todas las cosas y sacallas, era con tan gran vigilancia y tanto por contadero, que no bastaba hombre en todo el mundo hacerle menos una migaja; mas yo tomaba aquella lacería que él me daba, la cual en menos de dos bocados era despachada.
Se muestran muy desconfiados, pues dicen que el pacto habido entre ellos y el Gobierno no le ha producido una migaja más de pan, y en nada ha aminorado las horas de labor.
Luego cosa es clara, añadía yo, que debiera uno escoger no tener migaja de razón, si en algo contribuye la razón a nuestra infelicidad.
Los adioses baldíos y las augustas Evas redivivas que niegan la migaja, pero inculcan en nuestra sangre briosa una patética mendicidad de almendras fugitivas...
Lo masturban, la bomba sale, Sofía no pierde ni una migaja y el crápula se acerca a sorber lo que ha dado y se lo traga todo en cuatro bocados mientras se la menean sobre el vientre de la pobre infortunada, la cual, lista la operación, vomita hasta las tripas en las narices de Durcet, que acudió a recibirlo con solemnidad y se masturbó mientras el vómito lo cubría.