mico


También se encuentra en: Sinónimos.

mico

(Del caribe meku, mono.)
1. s. m. ZOOLOGÍA Mono de cola larga.
2. coloquial Persona muy fea se hace raro ver a una chica tan guapa con un chico tan mico.
3. coloquial Persona joven o pequeña con lo altos que son sus padres, no sé cómo puede ser él tan mico.
4. Persona falta de formalidad y de juicio, en quien no se puede confiar. mequetrefe
5. Amér. ANATOMÍA Vagina, órgano genital de la mujer.
6. dar el mico coloquial 1. Dar un chasco. 2. Comportarse de manera imprevista.
7. dar o hacer mico coloquial Faltar a una cita o compromiso.
8. hecho un mico coloquial Avergonzado, que siente vergüenza.
9. ser el último mico coloquial Ser una persona a quien nadie hace caso.
10. volverse mico coloquial Costarle mucho a una persona el logro o la realización de cierta cosa me volví mico para arreglarlo.

mico

 
m. zool. Mono de cola larga.
fig.Hombre lujurioso.
fig. y fam.Hombre pequeño, joven.
Dar, o hacer, mico. fig. Faltar a una cita o dejar un compromiso adquirido.
Dejar a uno o quedarse uno hecho un mico. Dejarle o quedarse corrido o avergonzado.
Sinónimos

mico

sustantivo masculino

mico:

feoadefesio,
Traducciones

mico

маймуна

mico

Äffchen, Miko

mico

singe

mico

monkey

mico

Мико

mico

ميكو

mico

Mico

mico

Mico

mico

Mico

mico

Mico

mico

SM
1. (Zool) → long-tailed monkey; (como término genérico) → monkey
¡cállate, mico! (a niño) → shut up, you little monkey!
volverse mico se volvió mico buscándolohe was getting into a real state looking for it
2. ser un mico (= feo) → to be an ugly devil
3. (CAm) (= vagina) → fanny, twat
Ejemplos ?
No bien terminaron las solemnidades se volvió ojo de hormiga. Nadie pudo averiguar por más que se volviera mico y mono, dónde había posado ni qué camino había cogido.
Le entierra con perros como matalle carnero, acimismo el ualle de Xauxa, Uanca, alco mico, Quito, alco mico. Todos éstos les enterrauan a sus defuntos con perros y el sacrificio, otro tanto.
-Que me aspen-, dijo, cuando la examinó jaula por jaula, -si el corral de mi casa no tiene que ver más que esto: para cuatro pavos, dos mastines y un mico, no necesitaba el Gobierno un presupuesto y un personal como los de esta casa, cuyo título es una burla completa de lo que sus verjas debieran encerrar.
Oye las noticias de la tierra, comenzó Vicente, con su vivacidad de mico y el insoportable entusiasmo que pone en contar todo lo que se refiere a los demás.
Este era el verdadero mico emisario de la revolución, inmolado desde que había querido emprender contenerla en su curso; destino común, por lo demás, a todos los que hasta mí han emprendido la misma tarea.
¡Venga usté que le saque los ojos¡ Juan Los ojos no, Mersedes: ¿con qué iba yo a mirarla a usté entonses? Merc ¡A mí no me tiene usté que mirá mas en su vida, cara de mico!
Alzó la cabeza para saludarnos, y vimos un rostro de mico maligno, en que se pintaban a las claras la desconfianza, la truhanería y los instintos viciosos.
Cuando Benegas terminó su relato, el coronel se puso de pie resueltamente. Tenía todo el aspecto de un mico triste. Benegas, rígidamente cuadrado, esperó su sentencia.
El coronel, receloso ya de que Vinet le había jugado una mala pasada, atribuyó la conferencia a alguna secreta insinuación de aquel mico judicial; se puso en guardia como cuando practicaba un reconocimiento en país enemigo: la mirada fija en el campo, atento al menor ruido; el espíritu alerta, la mano en las armas.
No es el pavón, ni el gallo, Ni el león, ni el caballo; Y así, no me fatigues coa demandas.» «¿Será tal vez... el mono?» «Cerca le andas.» «¿El mico?» «Que te quemas; Pero no acertarás: no, no lo temas.
–¡Su estado me inquieta! –Pero, mujer, no me explico... ¡Si yo le he mandado un mico tocando la pandereta! –¡Ha sido un turrón! –¡No hay tal!
Si pedís arte, yo os suplico, ingenios, que leáis al doctísimo Utinense Robortelo, y veréis sobre Aristóteles ya parte en lo que escribe de comedia cuánto por muchos libros hay difuso, que todo lo de agora está confuso, Si pedís parecer de las que agora están en posesión, y que es forzoso que el vulgo con sus leyes establezca la vil quimera deste monstruo coacute;mico, diré que tengo, y perdonad, pues debo obedecer a quién mandarme puede, que dorando el error del vulgo quiero deciros de qué modo las querría, ya que seguir el arte no hay remedio en estos dos extremos dando un medio.