Ejemplos ?
que se valen de todos los pretextos para confundir al pueblo, que mezquinamente y porfiadamente se valen de todas las circunstancias para sembrar la insidia y matar la fe, siempre con un propósito determinado.
Debe tenerse cuidado, sin embargo, de no economizar mezquinamente a plata así como las piedras preciosas, pues de lo contrario resultarían delgadas, poco sólidas y concluirían por perder cierto aspecto monumental reclamado por la mayor parte de los productos de esta industria.
Este mal endémico adopta muchas formas, pero todas se basan en los mismos antivalores que Thackeray resume en dos frases: «give importance to unimportant things» («dar importancia a cosas sin importancia»), y también «meanly admire mean things» («admirar mezquinamente cosas mezquinas»).
En palabras de Thackeray: "Aquel que admira mezquinamente cosas mezquinas, no es más que un snob " El primer uso que se registra de «snob», indicando a una persona que desprecia a quienes considera de clase inferior a la suya, aparece en 1911 en una obra de George Bernard Shaw.
¡Cansan!... Todos ellos -buenos conocidos nuestros- piensan y sienten mezquinamente, sin ver más allá de su propia nariz. Son sencillamente necios.
Por fin, después de haber cortado mezquinamente la ración cotidiana, el avaro iba a encaminarse al cuarto de las frutas y a cerrar su despensa, cuando Nanón le detuvo para decirle: -Señor, entonces deme usted harina y manteca, y haré una torta para los muchachos.
Una flauta suspira mezquinamente, el aliento brutal de los cobres barre el triperío quejumbroso y amplía el tema con exigencias imperiosas.
Unos le acusaron de tibieza en la práctica de la religión recientemente adquirida; otros, de avaricia y espíritu mezquinamente ahorrativo.
Visiblemente, hasta mediados del siglo XX los regionalismos y localismos terminaron por lograr un sentido de ridícula urbanidad central cerrada desde las fuentes de poder, lo que mezquinamente hizo dependiente el interés más público-político de lo privado-económico controvertidamente.
Prefirió dejar una memoria honrosa con esos actos de generosidad, antes que ceder su colección a la familia real que se la pagaba mezquinamente.
como todos los sueños: un Dios que podía crear buenos hijos tan fácilmente como malos, y, sin embargo, prefirió crearlos malos; que podría haberlos hecho felices a todos, y, sin embargo, nunca hizo feliz a ninguno; que los hizo capaces de estimar su amarga vida, y aun así la hizo mezquinamente breve...
Martínez Marina hizo notar la existencia de leyes anacrónicas, anuladas y contradictorias entre sí, así como lecturas incorrectas y defectuosas, pero sin señalar en cambio, muy mezquinamente, por cierto, el gran acierto que suponía todo el conjunto sobre lo anterior.