Ejemplos ?
UU., ayudó a Suiza a volver al grupo mundial de Copa Davis con una victoria sobre Marruecos, derrotando nuevamente a Arazi con lo que su derrota contra él en Francia se tornó aún más misteriosa. La temporada techada de Federer fue increíble, mientras hacía un último intento por lograr meterse a los ocho en Shanghái.
Si el Partido de Acción fue un elemento progresista en las luchas del Risorgimento, no representó la fuerza dirigente, porque fue guiado por los moderados, tanto que los cavourianos supieron meterse a la cabeza de la revolución burguesa, absorbiendo tanto a los radicales como a sus adversarios.
Hawkins declaró también que tuvo en mente irse de The Darkness el año pasado antes de la gira mundial de la banda, pero que quiso seguir antes de meterse a rehabilitación.
En 1573 muere el duque Ruy Gómez, y su viuda, la Princesa de Éboli, decide meterse a monja en la Concepción, causando numerosos escándalos en el convento, razón que impulsa a Teresa de Jesús a llevarse a las monjas de la población.
Jue jolgorio bien sonao la ocurrencia, jue la chufla de to'l pueblo; era aquello esternillarse del risorio al meterse a labraor el tinajero y queré plantá sus viñas en la joya mesmamente de los cuervos.
De las bocas sin freno, de la insensatez sin norma el fin es la desgracia: la vida de tranquilidad y la prudencia conserva inconmovible y guarda las casas, porque aunque lejos, desde el éter ven a los mortales los celestes. No es sabio en sabidurías y en cosas no mortales meterse a pensar.
El fondo está muy oscuro y nadie se dará cuenta de... ¿Te fijaste en el manotas? Sí, tan ladrón que es y viene a meterse a la Iglesia. Se va ¡r derechito al infierno.
Pero el bendito señor, sea efecto de sus años o de su carácter vehemente, tiene la costumbre de comentar todo lo que dice y de meterse a filosofar y a hacer digresiones sobre la cosa más trivial; de suerte que nunca pude obtener un cuadro exacto y bien detallado del Santander de antaño, tal como yo le quería para dársele a mis lectores, seguro de que me le agradecerían como una curiosidad.
Pensó que tan amargo mal le había venido por meterse a redentor y explanar con independencia viril sus convicciones; decidió usar también la lima para templar aquella vehemencia de sentimientos y aquel celo inconsiderado por el bien general.
Cuando preguntas cuál es la razón para tal inestabilidad, te dan explicaciones diversas: “No hay hábito de organizarse”, dice una vecina; “Mucho individualismo”, afirma otro; “Es que hay mucho vivo, que organiza a la gente para sacarle plata, nada más”,- denuncia otro vecino; “La gente está acostumbrada al pan en la boca”,- critica alguien; “Nadie quiere meterse a organizar nada, para no verse enredado en la lengua de los desocupados, que aquí abundan”,- dice otra moradora.
A poco llegó el marido, a quien se tenía por difunto, y encontrando que su mujer y su hija eran monjas descalzas, resolvió él meterse a fraile franciscano, partido que también siguió su hijo.
Pero todo esto no era arar, y los vecinos se burlaban de lo lindo de esos puebleros que venían a meterse a agricultores sin ser capaces de distinguir siquiera el trigo de la cebada; ni faltó un chusco para bautizar las mil seiscientas hectáreas de que disponían los recién venidos con el nombre de «Chacra de los improvisados».