meteoro-

meteoro-

 
Prefijo que entra en la formación de compuestos de este vocablo.
Ejemplos ?
Brilló una estrella fugaz, y en el mismo instante los pensamientos del niño se trasladaron desde los vapores del suelo a las alturas, junto al brillante meteoro.
Por espacio de dos semanas enteras el cielo estuvo nublado, y, a pesar de que el meteoro brillaba en el firmamento, no podía verse.
Después, en 25 de diciembre de 1704, compareció un horrible meteoro que con su gran resplandor oscureció el día, y con su espantoso estruendo pasmó a grandes y a xicos.
Nada concreto llegó a distinguirse en las tinieblas, aunque algunos creyeron ver desparramada por el cielo una enorme sombra aún más negra que la noche, una nube informe de humo que desapareció hacia el Este a una velocidad de meteoro.
Se levantó, haciendo ondular la cola de su graciosamente desmañado traje de interior, de «meteoro» malva, con bordados acachemirados y flequillos de seda floja; y, al dar la espalda a su interlocutor (aquel Francisco Javier Solano con el cual había flirteado tantas veces en tan diversas ocasiones), pudo él notar la plenitud que los treinta y tres años habían prestado a las bellas formas de Irene y el esplendor de su nuca, donde nacían, entre nácares y marfiles, rebeldes rizos cortos, aborrascados, como si un soplo ardiente los encrespase.
Cuando, con el traje del caso, pedido especialmente a Europa, volaba por esas calles, fantástico, transfigurado, saludando, gorra en mano, a sus muchas admiradoras, parecía "el Negro Rivas" un fin de siglo convertido en meteoro.
Ammi y los Gardner opinaron que los colores tenían para ellos una especie de inquietante familiaridad, y llegaron a la conclusión de que les recordaban el glóbulo que había sido descubierto dentro del meteoro.
La sefiorita Yeintimilla ha brillado como un crepfts- culo, como un meteoro fugaz : ha hecho sentir su j£nio, su talento, las visperas de descender 4 la tumba !
Ved cómo en raudo, silencioso giro van pasando los astros, coro a coro; más fugaz y más breve que un suspiro, a veces luce un vivo meteoro, cual desgranada estrella de zafiro, que algún lucero de reflejos de oro enviado al suelo habrá con un mensaje en misterioso divinal lenguaje.
No se para el torrente al descender del monte a la pradera, ni el ciervo que se siente herido por el diente del hambriento mastín, en la carrera; gimen atormentadas las olas de la mar y gime el viento que allá, en las enlutadas cumbres desmoronadas, junto a la tempestad tiene un asiento; y gimen noche y día las linfas del humilde riachuelo en la floresta umbría, do la melancolía sonríe en medio de su amargo duelo; si tanto el pesar dura, la dicha es cual meteoro deslumbrante que por la noche oscura con viva luz fulgura, y vuelve a las tinieblas al instante.
Esto ocurrió en junio, alrededor del aniversario de la caída del meteoro, y la pobre mujer empezó a gritar que veía cosas en el aire, cosas que no podía describir.
Bajo el espectroscopio, las muestras revelaron un espectro desconocido, muchas de cuyas bandas eran iguales que las que había revelado el extraño meteoro al ser analizado.