mesón


También se encuentra en: Sinónimos.

mesón

(Del lat. mansio, -onis, vivienda.)
1. s. m. Establecimiento público con ciertas características típicas, donde se sirven comidas y bebidas.
2. Establecimiento público donde se da hospedaje y se sirven comidas. fonda, hostal
3. Chile Mostrador de los bares y cantinas.

mesón

(De meso- + on, de electr[ón].)
s. m. FÍSICA NUCLEAR Partícula elemental que tiene una masa comprendida entre la del electrón y la del protón.

mesón

 
m. Venta (posada).
fís. nucl. Partícula de espín entero y cuya masa se sitúa generalmente entre la del electrón y la del protón.

mesón

(me'son)
sustantivo masculino
1. establecimiento donde se alquilan habitaciones Buscaron un mesón para pasar la noche.
2. Lugar de comidas con estilo rústico Cenaron con sus huéspedes en un mesón.

mesón

(me'son)
sustantivo masculino
partícula de los rayos cósmicos que es electrizada El mesón tiene un peso similar al electrón.
Sinónimos

mesón

sustantivo masculino

mesón:

posadahostal, venta, taberna, fonda,
Traducciones

mesón

Beiz, Meson

mesón

méson

mesón

mesone

mesón

1 SM
1. (Hist) → inn; (moderno) restaurant and bar with period décorolde worlde inn
2. (CAm) (= pensión) → lodging house, rooming house (EEUU)
3. (Chile, Venezuela) (= mostrador) → counter
4. (Cono Sur) (= mesa grande) → large table

mesón

2 SM (Fís) → meson
Ejemplos ?
Cargó con él y se fue a su mesón, donde cogió un hacha y se puso a hacer pedazos el arcón, y de un secreto que tenía cayó un papel.
Y como iba tentando si era allí el mesón, adonde él rezaba cada día por la mesonera la oración de la emparedada, asió de un cuerno, y con un gran sospiro dijo: “¡Oh, mala cosa, peor que tienes la hechura!
¡De cuántos eres deseado poner tu nombre sobre cabeza ajena y de cuán pocos tenerte ni aun oír tu nombre, por ninguna vía!” Como le oí lo que decía, dije:“Tío, ¿qué es eso que decís?” “Calla, sobrino, que algún día te dará éste, que en la mano tengo, alguna mala comida y cena.” “No le comeré yo -dije- y no me la dará.” “Yo te digo verdad; si no, verlo has, si vives.” Y ansí pasamos adelante hasta la puerta del mesón, adonde pluguiere a Dios nunca allá llegáramos, según lo que me sucedía en él.
Mas por no ser prolijo dejo de contar muchas cosas, así graciosas como de notar, que con este mi primer amo me acaecieron, y quiero decir el despidiente y con él acabar. Estábamos en Escalona, villa del duque della, en un mesón, y dióme un pedazo de longaniza que la asase.
Como los gitanos lo supieron, me encerraron en un aposento del mesón donde vivían; oíles decir la causa, no me pareció bien el viaje que llevaban, y así, determiné soltarme, como lo hice; y, saliéndome de Granada, di en una huerta de un morisco, que me acogió de buena voluntad, y yo quedé con mejor, pareciéndome que no me querría para más de para guardarle la huerta: oficio, a mi cuenta, de menos trabajo que el de guardar ganado.
DOÑA JUSEPA ¿Y muy cerca, hermana mía? SANTILLANA Sí, que en la calle de Atocha en el mesón de la Oliva se apeó. DOÑA JUSEPA Más cerca está.
Así como el Corregidor la vio, mandó al huésped que cerrase la puerta de la sala; lo cual hecho, el Corregidor se levantó, y, tomando el candelero que Costanza traía, llegándole la luz al rostro, la anduvo mirando toda de arriba abajo; y, como Costanza estaba con sobresalto, habíasele encendido la color del rostro, y estaba tan hermosa y tan honesta, que al Corregidor le pareció que estaba mirando la hermosura de un ángel en la tierra; y, después de haberla bien mirado, dijo: -Huésped, ésta no es joya para estar en el bajo engaste de un mesón; desde aquí digo que mi hijo Periquito es discreto, pues tan bien ha sabido emplear sus pensamientos.
Entre tanto que el mozo de mulas ensillaba y el almuerzo venía, entró en el mesón un hidalgo que venía de camino, que de don Rafael fue conocido luego.
También estaban allí los padres de mis dos compañeros de expedición, los amigos de todos ellos y los curiosos que nos habían visto confesar el día antes; medio pueblo, amigo mío, nos rodeaba en el mesón; medio pueblo que nos siguió hasta el Cristo de Becedo, que estaba en el lugar que después ocupó el Peso público, y últimamente esa gran casa que llaman también del Peso.
Yendo que íbamos ansí por debajo de unos soportales en Escalona, adonde a la sazón estábamos en casa de un zapatero, había muchas sogas y otras cosas que de esparto se hacen, y parte dellas dieron a mi amo en la cabeza; el cual, alzando la mano, toco en ellas, y viendo lo que era díjome: “Anda presto, mochacho; salgamos de entre tan mal manjar, que ahoga sin comerlo.” Yo, que bien descuidado iba de aquello, mire lo que era, y como no vi sino sogas y cinchas, que no era cosa de comer, dijele: “Tío, ¿por qué decís eso?” Respondióme: “Calla, sobrino; según las mañas que llevas, lo sabrás y verás como digo verdad.” Y ansí pasamos adelante por el mismo portal y llegamos a un mesón...
¡Bien cuadra un don Tomás de Avendaño, hijo de don Juan de Avendaño (caballero, lo que es bueno; rico, lo que basta; mozo, lo que alegra; discreto, lo que admira), con enamorado y perdido por una fregona que sirve en el mesón del Sevillano!
Y fue que, después de haber dado en aquel lugar algunos vasos y prendas de plata en fianzas, como tenían de costumbre, Preciosa y su abuela y Cristina, con otras dos gitanillas y los dos, Clemente y Andrés, se alojaron en un mesón de una viuda rica, la cual tenía una hija de edad de diez y siete o diez y ocho años, algo más desenvuelta que hermosa; y, por más señas, se llamaba Juana Carducha.