Ejemplos ?
La región presenta una cobertura vegetal compuesta principalmente por vegetación hidrófila y vegetación secundaria (de selva perennifolia; bosque mesó filo de montaña y de coníferas; y vegetación hidrófila).
Para mostrarse loco, rechazó comer, rasgó sus ropas, se mesó el cabello, se colgó, se abrió las venas y se comió sus propios excrementos.
Mio Cid, Rodrigo Díaz de Vivar venció al rey zirí Abd'Allah de Granada en la Batalla de Cabra y en su castillo mesó de las barbas a García Ordóñez, origen del Cantar de mio Cid.
El suelo se encuentra parcialmente recubierto de una pequeña capa de tierra sobre la que reposa una gran cantidad de vegetación, que comprende de árboles de talla alta, y que poseen ciertas características propias de los bosques mesó filos y a las selvas medias.
La región de ciudad Hidalgo, en Chiapas presenta diversos tipos de vegetación que llegan a ser de importancia global; algunas de ellas se encuentran en peligro de sufrir mayores alteraciones por deforestación, disturbio y fragmentación de la vegetación, como son los casos de: el bosque mesó filo de montaña...
Tendió los turbios ojos por doquiera sin concebir absorto tal portento, y balbuciente preguntó quién era quien moría en suplicio tan sangriento. Al saberlo, con mano arrepentida mesó iracundo su mejilla inerte, frente arrugada y calva encanecida.
Corrió á la puerta el cerrojo Doña Luz, y en su congoja Soltó las riendas al llanto Que á sus párpados se agolpa. Llenó el aire de suspiros, Se mesó la faz hermosa, Y la belleza maldijo Que con pesares la agobia.
Así caminaron seis cuadras, hasta que, al llegar a la puerta de la cárcel, la dama se descubrió y el alguacil mayor se mesó las barbas, reconociéndose burlado.
Habla con sinceridad: ¿Por qué no le cortaste la cabeza a tu mujer? Ibu Abucab se mesó, pensativamente, la barba. De modo que el desconocido era hermano de una favorita del Califa.
Tres veces quiso darse a la fuga, y otras tantas quedó inmóvil al borde de las próximas aguas: el miedo le privó del aliento para huir; por fin, se mesó con enemiga mano el cabello, y sus trémulos labios prorrumpieron en amargas quejas: «Pluguiese al cielo que, virgen todavía, mis cenizas fuesen recogidas y sepultadas en la tumba de mis padres.
Y José, cayendo de su asiento y puesta su faz contra la tierra, se golpeó la frente con la mano, se mesó la barba y los cabellos blancos de su cabeza, y arrastró su cara por el polvo, clamando: ¡Malhaya yo!