Ejemplos ?
Esperen ustedes á su mentecato Oviedo como esperan los judies al Mesías, que ese mamarracho volverá de Gobernador el día que lluevan cuernos sobre mi cabeza.
En la esquina de Miracielos hubo una breve oscilación; los portadores de las andas se detuvieron; Monseñor el Arzobispo, alzó los ojos hacia la Cruz; la Cruz de Dios, al pasar bajo el limonero, entre sus gajos se enredó. Sobre la frente del Mesías hubo un rebote de verdor y entre sus rizos tembló el oro amarillo de la sazón.
Jesús contestó: "Estén sobre aviso y no se dejen engañar; porque muchos usurparán mi nombre y dirán: Yo soy el Mesías, el tiempo está cerca.
26. "No tenía que ser así y que el Mesías padeciera para entrar en su gloria?" 27. Y les interpretó lo que se decía de él en todas las Escrituras, comenzando por Moisés y luego todos los profetas.
Caen... caen hasta lo más insondable de las profundidades y nos desangran... No hay héroes ni mesías... todos buscan su vanagloria...
Entonces les abrió la mente para que entendieran las Escrituras. 46. Les dijo: "Todo esto estaba escrito: los padecimientos del Mesías y su resurrección de entre los muertos al tercer día. 47.
Porque viene el tiempo de las grandes revoluciones, con un Mesías todo luz, todo agitación y potencia, y es preciso recibir su espíritu con el poema que sea arco triunfal, de estrofas de acero, de estrofas de oro, de estrofas de amor." "Señor, el arte no está en los fríos envoltorios de mármol, ni en los cuadros lamidos, ni en el excelente señor Ohnet.
Yo no sé cómo se lo componen los absolutistas; pero para ellos no se han establecido las diligencias; ellos esperan siempre a pie firme la vuelta de su Mesías; en una palabra, siempre son de casa; este partido no tiene más inconveniente que el del caracol; toda la diferencia está en tener la cabeza fuera o dentro de la concha.
El pueblo ha esperado paciente la llegada de un Mesías que lo salvase; pero todos los Mesías han resultado traidores a la causa de la humanidad.
Y el disperso pueblo de Israel salió de sus escondrijos, y las puertas de España se le abrieron; porque es fiel a su Dios y espera el Mesías prometido.
Por eso los varones de nuestra familia se han llamado siempre David. De nuestra casa esperamos que nazca el Mesías prometido. -Pues bien, padre, has de saber que amo a Rabí Jesúa...
En veintitrés días compuso su gran obra El Mesías, a los cincuenta y siete años, y cuando murió, a los sesenta y siete, todavía estaba escribiendo óperas y oratorios.