mentidero

mentidero

s. m. Sitio donde se reúne la gente para conversar o hacer tertulia.

mentidero

 
m. Sitio donde concurre la gente ociosa para chismorrear.
Traducciones

mentidero

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Ejemplos ?
Los aldeanos estaban furiosos contra la gitanería ladrona. Era la plaza pública mentidero donde el suceso se discutía con ardor. Los notables: médico, juez municipal, alcalde, cura, etc., gesticulaban a la puerta de la botica; los otros aldeanos, en las puertas de las tabernas, en los alrededores de la fuente, en las escaleras del concejo.
e aquí, textualmente, la versión de uno de los más ruidosos escándalos sociales de Pago Chico, oída de los veraces labios de Silvestre Espíndola, en el «mentidero» -como él le llamaba- de su botica: -Pero cuando Cenobita lo derrotó fiero al pobre Bermúdez fue el verano pasado.
Y hubo corrillos y mentidero largo en las gradas de la catedral, y todo era murmuraciones y conjeturas, entre las que tomó cuerpo y se abultó infinito la especie de que el señor conde se recataba para asistir a algún misterioso conciliábulo de herejes; pues nadie podía sospechar que un caballero tan seriote anduviese a picos pardos y con tapujos de contrabandista, como cualquier mozalbete.
ima, como todos los pueblos de la tierra, ha tenido y tiene sus lugares consagrados al mentidero; y gente ociosa y de buen humor, que junto con el persignarse por la mañana, urde notición, bola o embuste que ha de lanzar después del almuerzo.
La vida de club le había cogido en sus garras, le había entretenido, embobado, como suele hacer, esterilizando a la gente con sus gárrulas chismografías, su disputadero y mentidero, y su apariencia de amistades sinceras, que no lo son.
Las gradas de San Lorenzo en Potosí, como las gradas de la catedral de Lima, desde Pizarro hasta el pasado siglo eran el sitio donde de preferencia afluían los mendigos, los galanes y demás gente desocupada. Las gradas eran el mentidero público y la sastrería donde se cortaban sayos, se zurcían voluntades y se deshilvanaban honras.
Baltasar de la Cueva, conde de Castellar, era una escribanía, establecida bajo la arcada del Cabildo, obligado mentidero y punto de donde nacía todo chisme escandaloso para hacer luego su camino por el vecindario con más velocidad que los modernos partes telegráficos; pues éstos, con frecuencia, traen paso de tortuga y llegan a su destino (cuando llegan) fuera de oportunidad.
Absurda fábula, Madrid Butaca de entresuelo, (Premio de Poesía Juan Van-Halen) Editorial SIAL, Madrid, 2010 "Mentidero de Madrid", Editorial Rilke, Madrid 2011 "Ver para vivir", Editorial Amargord, Madrid 2013 "Juego de Damas", (Accésit del Premio Internacional Pilar Fernández Labrador) Edita Diputación de Salamanca, 2015 "Doble Juego", antología temática a medias con Raquel Lanseros.
También se cita en el testamento del obispo de Cuzco, don Manuel de Mollinedo y Angulo que "tenía en Madrid la casa de sus padres en la calle del León, junto al Mentidero de los representantes".
El punto de reunión de este Mentidero de los Comediantes estaba casi a la entrada de la calle del León por la del Prado, en un ensanche que apenas llegaba a plazoleta.
Y, en la otra punta de la calle, esquina al núcleo de Antón Martín, la tertulia del café Zaragoza, con su horario para mentidero de periodistas y literatos y su espacio reservado a la discusión política (que casi lo convierte en campo de batalla a raíz de la Revolución de 1868).
El francés también se escucha en el estado de Veracruz, con una colonización francesa en este estado, particularmente en los poblados de Jicaltepec, Perote, San Rafael y Mentidero.