mengano


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mengano, a

(Del ár. man kan, quien sea.)
s. coloquial Una persona cualquiera, de la que se desconoce el nombre.

mengano, -na

 
m. f. Voz que se usa en la misma acepción que fulano y zutano, pero siempre después del primero, y antes o después del segundo.

mengano, -na

(men'γano, -na)
sustantivo masculino-femenino
nombre para referir a una persona cualquiera cuyo nombre se desconoce No me importa lo que diga fulano ni mengano.
Traducciones

mengano

/a SM/FMr/Mrs/Miss so-and-so
V tb fulano
Ejemplos ?
Fue fundada en 2005 por Mayka Edjole (Moby Dic Club Band, Mengano Quintet), José Herranz (Celofunk, Funxplosion), Javier Gómez (SuperSkunk, Depedro), Santiago Martín (Celofunk, Funxplosion) y Carlo Coupé (Funxplosion, Wondertronix).
Otras variaciones serían "Juan Pérez", "Pedro Pérez", "Juan González", "Fulano", "Mengano", "Zutano"(y sus diminutivos, comúnmente usados juntos en el habla popular p.e.
Os recomiendo a fulano y a mengano para que obtengan su dignidad por vuestro sufragio.» Admitió a los honores a los hijos de los proscritos.
Si yo, para escribir, pidiese prestada una noche á zutano, un »día á perensejo, y á mengano una semana, entonces sí que atendrían fundamento para hablar; pero, gracias á Dios que ipuedo dar una vuelta en redondo, sin que nadie me señale icoii el dedo y diga que le debo ni un minuto» (1).
Que ya... Que todavía no... Que fulano... Que zutano... Que mengano... Que perengano...Que... ¡Oh! ¡Chismes y más chismes! ¡Como en desfile interminable...(¡Je, je, je, je!)...
Mis sobrinitos, que no tenían pelo de tontos, sabían muy bien que todo no había de ser aquella noche hablar de parejas de bueyes, de layadas, de veneras, de roturas, de caleros, de si el trigo tenía o no buena pinta, de si el hijo de Fulano iba a América y de si el hijo de Mengano, que había ido hacía dos años, había mandado ya a sus padres tantas o cuantas onzas de oro.
Y no contentos con esto aquellos bestias (salva la corona del que la tenía), al irse la mañana siguiente, después de almorzar fuerte, escribieron en la puerta del comedor con la punta de un cuchillo: «El día tantos de tal mes y de tal año se cenaran aquí Fulano, Zutano y Mengano, la comida dispuesta para trece».
Discurso pronunciado en el Teatro Calderón de Valladolid, el día 4 de marzo de 1934) Aquí no puede haber aplausos ni vivas para Fulano ni para Mengano.
Yo no sé absolutamente nada, pero si hay bombines y batistianos la culpa no la tengo yo, la culpa la tienen ustedes (APLAUSOS). No llamé a fulano ni a mengano ni a zutano, yo llamé al Colegio de Arquitectos, y ahí salvo mi responsabilidad.
No me conmovió la partida de la compañía, lo confieso; sin embargo, al día siguiente de la marcha noté un vacío: las noches volvían a ser eternas, otra vez al Casino de la Amistad, en medio de un aguacero desatado, a oír las mismas murmuraciones, a discutir horas enteras si la plaza de médico del hospital se le debió dar a Barboso o a Terreiros; y si fueron intrigas de Mengano o imposiciones de Perengano; y Celinita metida en su casa o refugiada en ciertas tertulias caseras, pero graves, donde yo no me atrevía ni a poner el pie, porque era tanto como ponerlo en la antesala de la iglesia, y al pensar en eso, con toda mi nostalgia de la familia, me entraban escalofríos.
En el pasado, culturalmente lo hemos visto, en el pasado el Presidente decía: a ver, para tal lugar, ¡ah! que vaya fulano, que sea el candidato; que las elecciones se lleven así, que gane mengano.
Diríase que al tropezarse en el espacio, al detenerse en el aire un segundo, preguntaba el que llegaba al que volvía: -«¿A quién distes ahora?». -«A fulano». -«Entonces le toca a mengano». Y por la boca de mengano entraba el grano color de oro o la gota de agua diamantina.