mendrugo

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mendrugo, a

1. adj. coloquial Que aprende o percibe las cosas con dificultad o actúa con poca inteligencia ya se lo he explicado pero como es un mendrugo no lo entiende. tonto, zoquete
2. s. m. Pedazo de pan duro necesito unos mendrugos para hacer la sopa de cebolla. coscurro, zoquete
3. buscar mendrugos en cama de galgos coloquial Ayudar a una persona que está más necesitada que uno mismo.

mendrugo

 
m. Pedazo de pan duro o desechado.
fig.Rudo, tonto, zoquete.

mendrugo

(men'dɾuγo)
sustantivo masculino
trozo de pan duro sobrante Los perros robaron los mendrugos de pan.

mendrugo


sustantivo masculino
que tiene dificultades para comprender El hombre era un mendrugo para entender las matemáticas.
Sinónimos

mendrugo

sustantivo masculino
2 (col.)tonto, zoquete, tarugo, bobo.

mendrugo:

zotecuscurro, zoquete, tonto, melón, zopenco, corrusco, ceporro, tarugo, torpe,
Traducciones

mendrugo

heel, crust

mendrugo

croûton, quignon

mendrugo

SM
1. (= trozo) (tb mendrugo de pan) → crust of bread
2. (= tonto) → dimwit
Ejemplos ?
Había tan poco para dividir que incluso si los ricos repartiesen por igual con los pobres, no resultaría sino una comida común a base de mendrugos, aunque resultaría muy dulce entonces debido al amor fraternal.
La peseta, la vela y el entierro, por donde quiera. A la pesca y a la caza, cachaza. En cama de galgos no busques mendrugos. ¡Qué buen pueblo de pesca si tuviera río!
Los mendrugos del pan que quedan son nuestro alimento, y al perro que está debajo de la mesa, le trata mucho mejor que a nosotros, pues le echa alguna vez un buen pedazo de pan.
Pero como San Francisco era de aspecto despreciable y pequeño de estatura, por lo que daba la impresión, a quien no le conocía, de ser un pordiosero vil, no recogió sino algunos mendrugos y desperdicios de pan seco.
Sopló y apartó las migajas, y una a una se comió las pasas y los palillos, porque no le vi arrojar ninguno, ayudándolas con los mendrugos, que morados con la borra de la faldriquera, parecían mohosos, y eran tan duros de condición que, aunque él procuró enternecerlos, paseándolos por la boca una y muchas veces, no fue posible moverlos de su terquedad; todo lo cual redundó en mi provecho, porque me los arrojó, diciendo: ¡To, to!
–Llevar a prevención mendrugos de pan en el bolsillo e irlos tirando a los perros que salen a ladrarnos, porque ladran por hambre.
Vagan en yunta, el ciego medio desnudo por la miseria, la perra medio desnuda por la sarna. Buscan mendrugos y suelen encontrar terronazos.
En verdad, querida, me molestáis sin tasa y compasión; diríase, al oíros suspirar, que padecéis más que las espigadoras sexagenarias y las viejas pordioseras que van recogiendo mendrugos de pan a las puertas de las tabernas.
Durante un tiempo, parece ser, lucharon contra un implacable destino, soportando de mala gana la vida a base de mendrugos en los rincones de sus solitarios palacios; pero al final, por supuesto, todos tuvieron que seguir a sus antiguos sirvientes entrando en la nueva nación, porque no había forma de vivir salvo en conexión con la organización económica nacional.
¡Para qué os sirve la vida si tenéis que pasarla sofocados por la opresión, alimentados con miserables mendrugos y tratados como perros!
Para reducir los tiempos, empezó a utilizar secativo de cobalto para acelerar el secado, por lo que muchas páginas de Los Mendrugos no parecen al óleo, sino acrílicas, al no estar muy empastadas.
el loco del claustro, que en aquella época aparecía en el periódico Campus de la Universidad de Murcia; también empieza a realizar tiras para Diario 16. Un poco más tarde, en agosto de ese mismo año, crea Los Mendrugos, con el color de Jorge G.