Ejemplos ?
Y apenas se atrevía a masticar su trozo de pez sabroso, jugoso de aceite dorado; doña Mercedes, de reojo, le condenaba, por aquel placer egoísta -el hijo acaso, a tal hora, no tendría ni un mendrugo de pan que roer-, cuando la criada, entrando aprisa, le habló al oído.
¿A quién no engañará aquella buena disposición y razonable capa y sayo y quien pensará que aquel gentil hombre se paso ayer todo el día sin comer, con aquel mendrugo de pan que su criado Lázaro trujo un día y una noche en el arca de su seno, do no se le podía pegar mucha limpieza, y hoy, lavándose las manos y cara, a falta de paño de manos, se hacia servir de la halda del sayo?
Y aquella especie de harapiento, por las trazas un mendigo, tal vez un peregrino, quizás un poeta, le dio su último mendrugo de pan petrificado, y se marchó por la terrible sombra, rezongando entre dientes.
Para ellos no se habían fabricado las leyes ni los convencionalismos sociales. Les bastaba el amarse mucho, tener un mendrugo de pan a mediodía y, sobre todo, algún crédito en la taberna.
l fracaso de la revolución por la miseria La propaganda más funesta, la más contraproducente, la que ha producido resultados los más desastrosos, la que ha transformado al rebelde de fiero león que era en manso cordero, en perro humilde que lame la mano del dueño que lo fustiga; la que ha convertido el hogar (si es que lo tiene) del proletario en fábrica, depósito y almacén al por mayor de carne de explotación, de cañón, de cárceles y hospitales, de prostitución, de miseria, de masa siempre dispuesta a perpetuar toda clase de ignominias y vejaciones por un mendrugo de pan...
-siguió diciendo el obrero con febril elocuencia.- Mis hijos, para que los vea morir de hambre y de ignorancia; para que se me parta el corazón cuando no pueda ofrecerles un mendrugo de pan; un jornal insuficiente para mi vida; meses enteros sin trabajo; días de miseria, los harapos por vestidura, la buhardilla por casa, el hospital por lecho, y la esperanza en la muerte por descanso.
El público estaba representado por un chico con una bufanda y un hombre de raído indumento que mordisqueaba a hurtadillas un mendrugo de pan que sacaba de su bolsillo y se calentaba al lado de la estufa que había en el centro de la sala.
Casi siempre tengo hambre. Por la mañana me dan un mendrugo de pan; para comer, unas gachas de alforfón; para cenar, otro mendrugo de pan.
Implora donde llega el mendrugo de pan; duerme en despoblado sobre asperezas y cantiles; golpéase el pecho con piedras puntiagudas.
Además el enanito había sido muy bueno con ellos y durante aquel invierno crudísimo, cuando no ya en los árboles no quedaba fruta ni semilla alguna, y la tierra estaba dura como el hierro, y los lobos aullaban en las mismas puertas de la ciudad buscando alimento, el enanito no los había olvidado ni un sólo día; siempre les dio migajas de su mendrugo de pan negro y compartió con ellos su almuerzo, por más pobre que fuera.
Pero, en honra de los almagristas, es oportuno consignar que no se humillaron a recibir el mendrugo de pan que se les quería arrojar.
Y Curro pensaba que el escribano no iba a ser tan malo que no les diese un mendrugo de pan, un puñado de paja y un montón de heno.