mendicante

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mendicante

1. adj./ s. m. y f. Que mendiga o pide limosna le dio dinero a un mendicante que estaba en la puerta de la iglesia.
2. adj. RELIGIÓN Se aplica a la orden religiosa que no tiene posesiones y cuyos miembros viven de pedir limosna y de su trabajo personal. mendigante
NOTA: También se escribe: mendigante

mendicante

 
adj.-com. Que mendiga.
adj. catol. Díc. de la orden religiosa cuyos miembros no pueden poseer bienes.

mendicante

(menði'kante)
abreviación
1. persona que se dedica a pedir limosna y vivir de ello una madre mendicante
2. orden religiosa que se mantiene merced a sus fieles franciscanos mendicantes

mendicante


sustantivo
persona que se dedica a pedir limosna y vivir de ello un mendicante en la puerta de la Iglesia
Sinónimos

mendicante

adjetivo y cosustantivo masculino
Traducciones

mendicante

mendicant

mendicante

bettler

mendicante

mendicant, beggar

mendicante

almozulo

mendicante

mendiant

mendicante

mendicante

mendicante

mendicante

mendicante

bedelaar

mendicante

A. ADJ
1. (Rel) → mendicant
las órdenes mendicantesthe mendicant orders
2. [actitud] → begging
B. SMF
1. (Rel) → mendicant
2. (= mendigo) → beggar
Ejemplos ?
-Me dijeron que lo baje.- comentó el revisor al cobrador del vagón siguiente. -Pero es un santo hombre de la orden de mendicantes, ¿cómo vamos a hacer esto?- le respondió.
Soy de la orden de los mendicantes parlamentarios.» Siempre con el saco al hombro va de Ministerio en Ministerio pidiendo pedazos de pan para cambiarlos en su alea por influencias, por votos.
En el siguiente año, á 8 de Junio, le cometió el Papa Gregorio IX la visita del Arzobispado de Sevilla, la de los Obispados de Córdoba, Badajóz, Jaén, Plasencia, Cádiz y Coria, y la de todas las religiones, hospitales y lugares píos, que excepto la Cartuja y mendicantes, en ellos hubiese, (1) (llevando por acompañado al padre Montesino de el Orden de predicadores), á cuyo efecto le expidió dos bulas, y en una de ellas le da facultad para que pueda llevar cinco florines de oro de derecho por cada dia de ocupación en la visita, los cuales hubiesen de pagar los visitados.
Los peruanos sufrimos que en nuestra casa nos engañen y nos burlen, nos amordacen y nos maniaten, nos empobrezcan y desangren; mas no toleraríamos jamás que nadie mancomunara nuestros intereses con los intereses de Chile hasta el punto de arrastrarnos como aliados mendicantes en una guerra contra Bolivia y la Argentina.
Digo que no pasaré por tu calle, ni menos por estafa tan desvergonzada, sino que nos convirtamos a medias: yo me arrepentiré de lo que te he dado, para salvarme y tú me lo restituirás, para que Dios te perdone; lo demás sea pleito pendiente para el purgatorio, sí cuando desta vida vayas se te hiciere camino por allí; porque si vas al infierno, yo desisto, que no me está bien ponerte demanda en casa de tu tía, Estando pensando qué respondería a las cosas que vuesa merced me pide, se me vinieron a la memoria aquellas inefables palabras, que a los pobres se dicen con lástima y a las mujeres con razón: «No hay qué dar». Señora mía yo bien entendía que había órdenes mendicantes, pero no niñas mendicantes sin orden.
La palabra refugiado comenzó pronto a significar el estigma degradante, y estos hombres que se habían tornado, por causa del gobierno, en mendicantes, fueron señalados como escorias del destino de un pueblo.
deriva de beghen en flamenco antiguo, con el sentido de pedir (pedir al orar o tal vez peyorativamente, pese a que en realidad nunca fueron mendicantes).
Durante la Edad Media, los que padecían esta enfermedad llevaban unas pequeñas tablas en la mano, llamadas tablillas de San Lázaro, las cuales al golpear entre sí avisaban a la gente de su paso. San Lázaro es el santo de los leprosos y los mendicantes.
Además a los jesuitas se les permitía obrar según su conciencia, un arma de doble filo que dejaba abiertas las posibilidades. Los mendicantes no quedaron de acuerdo, pues no se había definido la realidad objetiva de los ritos, la duda seguía persistente.
En 1567 el Papa Pío V con la bula Apostolicae Sedis benignitas incluyó a los mínimos dentro del grupo de las Órdenes mendicantes.
Bajo el reinado de Luis, las órdenes mendicantes también obtuvieron gran apoyo de parte del rey, y en esta época se construyen las casas y pórticos de piedra que han sobrevivido hasta nuestros días.
Las nuevas ideas religiosas -que se adaptan mejor a la forma de vida de la burguesía que a la de los privilegiados- ya estuvieron en el fermento de las herejías que se habían producido previamente, a partir del siglo XII (cátaros, valdenses), y que habían encontrado eficaz respuesta en las nuevas órdenes religiosas mendicantes, insertas en el entorno urbano; pero en los últimos siglos medievales el husismo o el wycliffismo tienen una mayor proyección hacia lo que será la Reforma protestante del siglo XVI.