melifluo

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melifluo, a

(Del lat. mellifluus.)
1. adj. Que tiene miel o se parece a ella en alguna de sus propiedades estoy tomando un jarabe dulce y melifluo. melificado
2. Que es afectadamente amable, suave y delicado en el trato y en la expresión nos recibió con una sonrisa meliflua. melificado, melindroso

melifluo, -flua

 
adj. Que tiene miel o se parece a ella.
fig.Dulce, suave.

melifluo, -flua

(me'liflwo, -flwa)
abreviación
1. que contiene miel pasteles melifluos
2. que es suave, delicado o amable mirada meliflua
Sinónimos

melifluo

, meliflua
adjetivo
1 meloso.
Traducciones

melifluo

mellifluous

melifluo

mellifluo

melifluo

ADJsickly sweet
Ejemplos ?
Y así, dormitando con gran deleite interno se encontraba, cuando una voz meliflua y mujeril vino a interrumpir sus sueños de perro.
Cuando lo perdió de vista, con su acostumbrada voz meliflua y quebradiza llamó al mechudo Pito y como si hablara con él, como si comprendiera que le entendía, exclamó contrariada: —¡Bah!
Adelantóse haciendo sonar las espuelas, y con la diestra en la sien para contener un tanto el temblor de la cabeza. La señora le advirtió meliflua, al mismo tiempo que saludaba para retirarse: —Procure no cansar al enfermo, y háblele bajito.
La voz, el ademán y el vestido eran iguales en las dos: Me saludaron con esa unción un poco rancia de las señoras devotas: Las dos sonreían con una sonrisa pueril y meliflua que parecía extenderse en la sombra mística de las mantillas sujetas al peinado con grandes alfilerones de azabache.
Mas ella, que tenía puestos los ojos en Cornelio, el hijo de Ascanio Rótulo, que tú bien conoces (mancebo galán, atildado, de blandas manos y rizos cabellos, de voz meliflua y de amorosas palabras, y, finalmente, todo hecho de ámbar y de alfeñique, guarnecido de telas y adornado de brocados), no quiso ponerlos en mi rostro, no tan delicado como el de Cornelio, ni quiso agradecer siquiera mis muchos y continuos servicios, pagando mi voluntad con desdeñarme y aborrecerme; y a tanto llegó el estremo de amarla, que tomara por partido dichoso que me acabara a pura fuerza de desdenes y desagradecimientos, con que no diera descubiertos, aunque honestos, favores a Cornelio.
El intercambio comercial con los pueblos fronterizos del Perú, ha tenido sus impugnadores, calificándola esta actividad órense de poco sentido patriótico y nada edificante de la dignidad nacional, toda vez que, los comerciantes olvidando la acción nefasta de los vecinos, concurren hacia ellos para estrechar relaciones e inclinarse hacia el brillo del oro enemigo, que ha servido de arma indigna para cotizar tierras y conciencias en la frontera y abrir campo ancho hacia una conquista meliflua, disimulada y traicionera de parte de los peruanos.
Bien fingida estaba la voz del cardenal della Gamba; cierta es su lascivia que mal se contiene en público, pero aun cuando estalle a solas con su barragana, no será como tú la imitaste, sino meliflua...
Con meliflua y perrera expresión de hombre de mundo, que sabe lo que es carpetear el destino desde una mesa de café mientras el mozo ladra una letanía broncosa y un "de profundis" asesino por el débito de un capuchino atorrante y dos cafés achicoriosos.
El anciano, grueso, corpulento, de ancho rostro abotagado y purpúreo, come parcamente con gran disgusto de su sobrina, que le reconviene con voz meliflua: —¡Vaya, qué desganado está hoy, tío; apenas prueba lo que le sirvo!
Así es el hombre: llevado por las alas de la imaginación remonta más y más por las regiones fantásticas de lo infinito y cada paso que da en esa esfera de quimeras e ilusiones, engendra un caos para su espíritu y una congoja para su corazón. Pero, amigo, oigo música; los sones melodiosos de una guitarra y una voz meliflua.
— Servidor de usted, señor maestro, Benedicto -contestó el interrogado con voz de flautín, anacrónica en ser tan desarrollado y vigoroso. — Vaya una vocesita para meliflua -musitó el magister- y tú, ¿qué nombre llevas?
Al mismo tiempo que la Religiosa ponía un acento de beatificación en la Casona, la salpicaba también con la meliflua alegría de su espíritu festivo y cantarino, saturando el ambiente familiar religioso con singular entusiasmo, que se derramaba como cascadas de luz desde las fuentes de su vida juvenil, sencilla, cristalina y llena de santidad.