Ejemplos ?
(Vanse.) 23 Jornada primera - Escena II (Sale CELESTINA.) CELESTINA La que vive de su oficio, trabaje; que en verdad es mala la ociosidad, que, en fin, es madre del vicio. Al verme cargada de años, en ser medianera di, porque en efecto algo en mí han de obrar los desengaños.
Fue la vista la intercesora y medianera de la habla, la habla de declarar su deseo, su deseo de encender el mío y de dar fe al suyo.
Al echar abajo la pared medianera entre la celda que yo ocupé y la siguiente, encontrose la pared doble; y en su estrecha separación, el cadáver de un jesuita.
Hame puesto a mí por intérprete de sus pensamientos; acepté la empresa, no por darle gusto, sino por el que granjeaba en la comodidad de hablarte, porque veas, Leonisa, el término a que nuestras desgracias nos han traído: a ti a ser medianera de un imposible, que en lo que me pides conoces; a mí a serlo también de la cosa que menos pensé, y de la que daré por no alcanzalla la vida, que ahora estimo en lo que vale la alta ventura de verte.
Y clavados los ojos en el rincón sudeste del cuarto, sin sonreír, con una expresión casi dolorosa en el semblante sucio, con barba de tres días, Barsut monologaba lentamente, contaba sus terrores de hombre de veintisiete años, la preocupación que le había dejado en el entendimiento el guiño de un pez tuerto, y relacionando el pez tuerto con la mirada fisgona de una anciana alcahueta que quería que se casara con su hija que se dedicaba al espiritismo, derivaba la conversación hacia cada absurdo que de pronto, Erdosain, olvidándose de su rencor, se preguntaba si el otro no estaría loco. Elsa, indiferente a todo, cosía en la habitación medianera, mientras un profundo malestar inmovilizaba a Erdosain.
DOÑA ANA Pues, don Juan, para que sepas la verdad de todo el lance y contigo no padezca mi honor, ya que tu mudanza desengañada me deja, sabe, en fin, cómo don Diego de Guevara, con promesas y dádivas, granjeó una criada porque fuera medianera de un amor que en mi desprecio fue ofensa; esta desleal traidora fue la que habló por la reja con él cuando tú llegaste.
890.- En todos los casos, y aún cuando conste que una cerca o pared divisoria pertenece exclusivamente a uno de los predios contiguos, el dueño del otro predio tendrá derecho de hacerla medianera en todo o parte, aún sin el consentimiento de su vecino, pagándole la mitad del valor del terreno en que está hecho el cerramiento y la mitad del valor actual de la porción de cerramiento cuya medianería pretende.
Aquí, en el fondo de la carnicería (la pared de la casa de Irzubeta era medianera respecto a dicho fondo) hay un gringo que todas las noches guarda el auto y se va a dormir a una piecita que alquila en un caserón de la calle Zamudio.
Mas como al que ha usurpado diuturna obscuridad, de los objetos visibles los colores, si súbitos le asaltan resplandores, con la sobra de luz queda más ciego --que el exceso contrarios hace efectos en la torpe potencia, que la lumbre del Sol admitir luego no puede por la falta de costumbre--, y a la tiniebla misma, que antes era tenebroso a la vista impedimento, de los agravios de la luz apela, y una vez y otra con la mano cela de los débiles ojos deslumbrados los rayos vacilantes, sirviendo ya--piadosa medianera— la sombra de instrumento para que recobrados por grados se habiliten...
Aquella criada mía, sabidora y medianera de mis hechos, que estaba ya prevenida para el caso, envolvió la criatura en otros paños que no los que tiene la que a vuestra puerta echaron; y, saliendo a la puerta de la calle, la dio, a lo que ella dijo, a un criado del duque.
Figúrense ustedes que el fundador del vínculo, el primer Seturas, como premio de un anticipo que le hizo el concejo para levantar una pared medianera que le derribó una invernada, consintió en que le echasen una rodada por un prado de quince carros, lindante, de Norte a Sur, con una cambera demasiado estrecha y que, por lo mismo, era inútil para el servicio público, toda vez que no consentía ningún vecino de los lindantes con ella que se atropellasen sus propiedades bajo el fútil pretexto de la comodidad del prójimo.
24 «O prinçipesa e disponedora de gerarchías e todos estados, de pazes e guerras, e suertes e fados, sobre señores muy grande señora, así que tú eres la governadora e la medianera de aqueste grant mundo, ¿y cómo bastó mi seso infacundo fruir de coloquio tan alto a desora?