Ejemplos ?
Puestos ya los tarijeños al mando de tan escogido jefe, el señor Balcarce, recibí la orden en Ramadas, para la reunión en Cazón a la media noche, y con la mayor prontitud ejecuté lo mandado.
Esta noche se quedó el pueblo, hombres y mujeres a velar y dormir, por las iglesias, queriendo acabar la vida en ellas, como veían tan portentosas señales y especialmente un temblor, el mayor que hasta allí se había oído, y hasta media noche llovió con gran fuerza ceniza de allí adelante disminuyó.
Con él habría perdido lastimosamente su tiempo aquel cria- do de hotel que decía á cada huési ed:--Si se le ofrece algo á media noche, llámeme con un solo golpe de timbre; pero si necesita á la camarera, que es muchacha preciosa y amiga de hacer favores, empleará dos golpes de timbre; y si le urgiere hablar con la mujer del patrón, que es bastante guapa, toque tres veces el timbre.
Refiere disolución de manifestaciones pacíficas a caballazos, encarcelamientos en masa, asesinatos de hombres indefensos y mujeres inermes, niños errando por los bosques, llenos de hambre y de terror; casas abandonadas, frías, desiertas, porque en ellas ha penetrado la terrible escoba del terror oficial; bandas rurales entrando a los pueblos sorprendidos al galope de sus caballos disparando sus armas sobre el tendero que se hallaba tranquilamente a la puerta de su tienda, sobre la pobre fondista que aguardaba parroquianos, sobre todo el que no tuvo tiempo de ocultarse al escuchar el tropel de los asesinos; cuerpos desfigurados a machetazos y abandonados en las alcobas asaltadas a media noche por los esbirros...
Miren, yo les voy a decir una cosa: ¿Aquí quién le iba a tomar una fotografía a un esbirro asesinando a un joven a media noche atrás de un cuartel?
Di- rigíanse á casa de éste, invadían el patio y corredores, le re- citaban loas en chabacanos versos, infamemente declamados, y el bochinche se prolongaba hasta media noche.
Este, que también se 'hallaba en la Guayra, y habi- tando la misma casa en que se alojó Miranda, esperó á la media noche y á que estuviese profundamente dormido para, personalmente, apresar á su jefe y hacerlo entregar á los es- pañoles.
Pasada la media noche, las luces que irradiaban las ventanas de casas y edificios se fueron desvaneciendo y todo fue vencido por la cerrazón y el silencio.
(245) Y á media noche el golilla Convencido firmemente De que á la aurora siguiente Sería cadáver ya Volvió á su casa diciendo Consigo mismo.
Entonces los animalitos se congregaron, cada especie reuniéndose, todos los animales pequeños, los animales grandes; he aquí que a media noche llegaron.
Cuando se aproximaba la media noche y la luna se veía ascendente para llegar a su esplendor, las carpas del circo se encendieron y la carga de kilovatios hizo que se fundiera el total de los focos del pueblo.
Los diputados de la Junta de Representantes, al igual que, a su hora, los miembros de la Asamblea General Legislativa y Constituyente del Estado, fueron elegidos siempre “entre gallos y media noche”, en comicios paupérrimos por la clase y número de votantes concurridos a la elección primaria (¡no pasaron de doscientos los asistentes a la elección del colegio que designó los ocho representantes de Montevideo a la Constituyente!) y, por lo general, en actos más pobres todavía, por la capacidad selectiva de los electores en segundo y último grado.