mechón


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mechón

s. m. Conjunto de pelo o hilos diferentes o separados del resto tiene un mechón pelirrojo en la barba.

mechón

 
m. Porción de pelos, hebras o hilos.

mechón

(me'tʃon)
sustantivo masculino
conjunto de cabellos, pelos o hilos El peluquero me cortó un mechón de cabellos.
Sinónimos

mechón

sustantivo masculino
pelluzgón, vellón.
Vellón se utiliza cuando es de lana.
Traducciones

mechón

lock, tuft

mechón

lokna

mechón

lok

mechón

Locke

mechón

τούφα

mechón

hiuskiehkura

mechón

mèche

mechón

uvojak

mechón

髪のふさ

mechón

머리타래

mechón

lok

mechón

hårlokk

mechón

kędzior

mechón

cacho

mechón

локон

mechón

lock

mechón

ปอยผม

mechón

bukle

mechón

mớ tóc

mechón

1 SM [de pelo] → lock; (= hilos) → bundle

mechón

2/ona SM/F (Chile) → fresher, freshman
Ejemplos ?
El gigante está sentado en el pico de un monte, con una cosa revuelta, como las nubes del cielo, encima de la cabeza: no tiene más que un ojo, encima de la nariz: está vestido con un blusón, como los pastores, un blusón verde, lo mismo que el campo, con estrellas pintadas, de plata y de oro: y la barba es muy larga, muy larga, que llega al pie del monte: y por cada mechón de la barba va subiendo un hombre, como sube la cuerda para ir al trapecio el hombre del circo.
El que venía a consultarse con Melchora sobre alguna enfermedad, era conducido al laboratorio, donde después de ciertas ceremonias cabalísticas, lo colocaba la bruja frente al cuadro luminoso y lo interrogaba mañosamente sobre su vida y costumbres, sin descuidar todo lo relativo a amigos y enemigos del paciente. Cortábale en seguida un trozo del vestido o un mechón de pelo, citándolo para el siguiente día a fin de sacar muñeco.
Meriones proporcionó a Odiseo arco, carcaj y espada, y le cubrió la cabeza con un casco de piel que por dentro se sujetaba con fuertes correas y por fuera presentaba los blancos dientes de un jabalí, ingeniosamente repartidos, y tenía un mechón de lana colocado en el centro.
Don Miguel y la mujer gorda caminaban en el centro de la calle lustrosa, con la canasta donde golpeaban los trastos de hacer café; don Gaetano, sepultadas las manos en los bolsillos, el sombrero en la coronilla y un mechón de cabellos caído sobre los ojos, y yo tras ellos, pensaba cuán larga había sido mi primera jornada.
¿Para qué quería Pepa el pelo de Ramón, un triste mechón pálido, de hebras delgadísimas de un rubio de ceniza, que estaban vociferando la miseria fisiológica del sietemesino de la Pendones?
Personas que, al fondear el buque enfrente de la Monja, le vieron de pie sobre la toldilla de popa, contemplando afanoso el panorama que se desenvolvía ante sus ojos, aseguran que era bajo de estatura, ancho de espaldas y de pies planos y juanetudos; el color de su cara, moreno pálido y algo reluciente; los pómulos destacados, los ojos pequeños y hundidos, los labios gruesos y mal cerrados, y las cejas espesas; la cabeza, en conjunto, redonda como un queso de Flandes, pero de mayor diámetro que el más grande de éstos; el pelo corto, espeso y áspero; la barba rapada a navaja, menos un mechón...
Sobre el ojo izquierdo le colgaba un gran mechón que le salía de un lunar; no puede decirse que lo embelleciera, pero al menos servía para identificarlo fácilmente.
Entre los cabellos negros como la endrina, copiosos y ondeados, que recogía en lo alto de la cabeza sencillo moño, la generala lucía, junto a la sien izquierda, blanquísimo mechón de canas.
Con su bolso colgando del brazo y sin dejar de charlar se adelantó, balanceándose, hacia la puerta y se detuvo de pronto para preguntarnos si no queríamos un mechón de sus cabellos.
Pero lanzó un grito de horror que despertó a los que dormían. Lo llevaron abajo, a la sala. Después vino Felicidad a decir que el señor quería un mechón de pelo de la señora. ¡Córtelo!
Al ser interrogada por la señora del auditor respecto al mechón blanco, la generala, temblorosa y en voz apenas perceptible, contestó: -Nada..., consecuencia del tifus que pasé en Huelva.
Como si las hadas que hilan y tejen los sueños hubiesen puesto en sus ruecas un mechón de negra lana, ensombrecióse el soñar de Alvargonzález, y una puerta dorada abrióse lastimando el corazón del durmiente.