mecate

mecate

s. m. Méx., Amér. Central, Venez. Cuerda, cordel fabricado con el hilo que se extrae de las hojas del agave.
Traducciones

mecate

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mecate

SM
1. (CAm, Méx) (= cuerda) → rope, twine; (= fibra) → strip of pita fibre
¡es todo mecate! (Méx) → it's terrific!
jalear el mecate a algnto suck up to sb
2. (Méx) (= persona) → boor, oaf
Ejemplos ?
y debe ser grande y resistente para que no se quiebre al golpearla La zapandukua es una pelota de alrededor de 15 cm de diámetro, elaborada con tiras de algodón y atada con un mecate o lazo de henequén.
Carús lo burló y sin detener la carrera se estrelló en la red, campaneándose como chango en su mecate, mientras la multitud, estaba enardecida levantada de su asiento.
En el recorrido encontraron dos manantiales de aguas que eran realengas y a distancia de dos leguas tierras fértiles y lugares amenos, propias para el cultivo de chile y maíz que eran su profesión, manifestaron que les convenía y aceptaban esos territorios; se tropezaron con la dificultad que tales tierras y posesiones estaban en poder de los habitantes de ACHIMALACATLA, lugar donde se hila con el mecate, este muchos años atrás.
También en relación con el género femenino es el núcleo de un importante centro de promoción y formación de la mujer (Centro Xochilt Acalt), con dispensario médico, talleres, aulas de formación y una pequeña productora de bombas de mecate.
Detrás y a paso de procesión, cuatro hombres traían lo que parecía un cadáver, cargado sobre los hombros a través de los extremos de dos palos colocados paralelamente con tres atravesaños y sobre estos, el cadáver calzado de alpargatas, amortajado con unas varas de género blanco, la cabeza forrada de la misma tela, el rostro al aire libre, las manos cruzadas sobre el pecho y asegurado en las piernas, caja del cuerpo y la cabeza con repetidas ligaduras de delgado mecate.
Los tamemes utilizaban en su trabajo el mecapal, que era una banda frontal ancha y gruesa de cuero que lleva un mecate de ixtle en cada extremo que sostenía la carga a la espalda del tameme, en algunos mecapales se utilizaban estructuras de textiles y madera.
Antiguamente las carreteras del sector eran de piedras y las puertas de las casas eran de madera y mecate conocidas como “Garitas”.
Este es un tamal elaborado a base de masa de semillas de ayote mejor conocido como aiguashte, todo esto sazonado con comino, consomé de camarón, tomates, ajo, pimienta, este tamal lleva de relleno un pescado entero solo alineado, y está envuelto en hojas de caña de Cristo, para evitar que la masa se salga se amarra el tamal con un mecate ya sea de mata de huerta o de tule, los tamales tardan media hora en cocinarse y los pobladores los acompañan de tortillas y limón.
Beno - Benito Alberto Martinez de la Garza Antulio - Antulio Enrique Espinosa González Andres - Andres Alejandro Saenz Cantú Gil - Gildardo González Montemayor Gallo - Gerardo Antonio Olivares Saro A Dicen que soy Teléfono Lástima Ya nada es igual Una noche más Cuando me veas venir Tócate Pensándolo bien Muertos pero contentos El burro sin mecate (con Grupo Marrano) Trasero (con Banda El Recodo) Ya Nada Es Igual Teléfono Pensándolo Bien
Cuando los mexicanos de entonces, a partir de la invasión española, perdieron esta guía educativa, tan siempre mal interpretada, que se daba desde los Calpulli (la casa de todos), al Cuicacalli (casa de cantares), al Tepochcalli (casa de los jóvenes) hasta llegar al Calmecac (casa del mecate = disciplina que une, según las personales capacidades descubiertas), perdimos una fecunda base ideológica que hoy nos ha dejado al garete y de modo aparente, válganos el término: “descompetizados”.
Tres grandes instituciones educativas destacaban en este socializado sistema: el Cuicacalli (la casa del arte: canto, danza, poesía), el Tepochcalli (la casa de los ejercicios para los jóvenes: educación gimnasta y física de la voluntad) y el Calmécac (La casa donde la unión solidaria nos vuelve sabios: casa del mecate en sentido literal o mecate de casas; casa de la más fuerte disciplina) que constituía el máximo centro de cultura y al que se llegaba luego de arduos testimonios de potencialidad creadora y voluntad.
Cuando llegó a la edad de entrar en la casa de la unión, donde como con un mecate se reúnen los sabios para meditar y perfeccionarse con disciplina, CALMECAC, el gran HUITZILIUTZIN, venerable maestro en todas las sabidurías, lo recibió como un discípulo maravilloso.