Ejemplos ?
Que ibais á entrar me sospecho, Con que de dos cosas una: O el galan de doña Luz Sois, ó en la sombra nocturna Sorprendido su secreto Habeis venido en su busca. Si lo primero me importa Estorbar vuestra fortuna; Si lo segundo, uno es fuerza Que en la eternidad se hunda.
---Aparte necias escusas Señor valiente, que ha dado Con quien de razones gusta; Porque me importa el asunto Mas de lo que se os figura, Y si es tal vuestro secreto Que en descubrirlo haya culpa, Mi nombre es la garantia De que lo echais en la tumba; Que el príncipe Godofredo...
ESTRELLA: Vuestra, señora, soy, y ya os he dicho en otras empeñadas ocasiones que ley es para mí vuestro capricho, y los antojos vuestros son razones. CONDESA: Óyeme, pues, Estrella, que cosa es que me importa y tiene ejecución fácil y corta.
e) Irresponsabilidad: No hay compromiso solidario para mejorar el entorno y se deja que se vaya destruyendo sin ningún aspaviento ni intervención para evitar su caída. “Eso lo han hecho los adultos, a mí qué me importa.” Suelen decir los “vagos” del vecindario.
Quieren destruir el símbolo de la Revolución, y qué casualidad que lo mismo que piden algunos aquí adentro es lo que están pidiendo nuestros enemigos de afuera que dicen que quieren que nos cambiemos la camisa y que lo que quieren es que nos afeitemos; eso es lo que quieren (EXCLAMACIONES DE: “¡No!”) Dicen que la camisa está sucia, y yo digo que no me importa, que yo no vine aquí a la capital de la república a vestirme de frac ni de smoking y que, por lo tanto, me pongo esta camisa que es barata, y no necesito dinero para comprar más ni le tengo que robar a nadie (APLAUSOS).
Sus hijos, de mis versos y amor en recompensa, me dan tan excesivo y excelso galardón, que tal honor me espanta y el corazón me prensa: los viejos le tenemos sujeto a la razón. Y está la fe ante todo de mi conciencia honrada: y lo que en ella guardo me importa haceros ver.
¿Por qué será que hoy en que acaso convendrían para reavivar la fe, no tenemos siquiera un milagrito de pipiripao por semana? Será por algo, que yo no he de perder mi ecuanimidad averiguando lo que no me importa saber.
—1 Pero, hombre, si es mi mujer! —¡Qué me importa que lo sea! ¿No les parece á ustedes que la cartita es merecedora de la fama que alcanzó, y que más claro y repiqueteado no cacarea una gallina?
Hoy son un par de panfilos al lado de san Expedito que ha alcanzado á destronarlos, si bien me aseguran que el actual Padre Santo se propone privar de santidad al susodicho don Expedito de- clarando nulos y sin valor sus milagros. Sea lo que Dios y su merced quieran, que á mí la cosa me importa un pepinillo en escabeche.
Mira, yo no veo a esa mujer..., te juro que no, que no la veo... Te juro que no me importa, que la detesto, que... -Estoy bien informada -contestó Isabel un tanto desdeñosa, apacible-.
-¡Claro mano! Yo aunque sea de putañero, pero saco. Y no me importa que sean maricones. Te dan más lana y hasta cogen más sabroso.
Con respecto a mí, me importa poco; pero tú, mi querido Carmides, yo sufro al pensar que con tu figura y con un alma muy sabia no tengas nada que esperar de la sabiduría, ni puedas sacar de ella ninguna utilidad en el curso de la vida, aun poseyéndola.