Ejemplos ?
Es el único motivo que puede traerte por casa de una mujer vieja como yo... Me extraña que voso­tros las hombres no escarmentéis.
Mi esquiva fiera condición, que en vano quise vencer con imposible hazaña, me destierra del dulce trato humano, y del amor y la amistad me extraña.
¿Por qué lo decimos de los unos y no de los otros? -Esto me extraña mucho. -Pues no te extrañe: nosotros distinguimos una especie particular de amor y la llamamos amor, con el nombre de todo el género, mientras que para las de más especies empleamos términos diferentes.
Por esta tierra no me piden mucho ese artículo -dijo-, y me extraña, pues no he visto ni una mujer bonita desde que estoy aquí, Steerforth.
Los tiempos han cambiado, y temo que algún día tomaré ese asunto terriblemente en serio. Lo que me extraña es que tú no hayas llegado a eso, Agnes.
-Pero ¿no lo sabe usted? Me extraña, porque en los balnearios no hay nada secreto, y esto no sólo se supo, sino que se comentó sabrosamente...
No os podéis figurar cuánto me extraña que, al ver sus resplandores, el sol de vuestra España no tenga, como el de Asia, adoradores.
—No puedo, che; el viejo me dijo que hasta que no arreglen la libreta... Enrique frunció ligeramente el ceño. —¡Me extraña, Hipólito!... Hipólito agregó, conciliador: —Si por mi fuera, ya sabés...
¡Madre, he estado en las tierras cálidas! -No me extraña -respondió la madre-. Cuando uno, se ha tomado un par de tazas de infusión de flor de saúco, no hay duda de que se encuentra en las tierras cálidas.
Considero que es una garantía fundamental de la que sí gozamos los mexicanos. Me extraña mucho cuando veo escritos u opiniones en el sentido de que en México se limita la libertad de expresión, y debo decirle que esto no es nuevo.
Por eso ya no me extraña de aquel músico célebre que, para excitar mejor su imaginación, acostumbraba a ir a tocar el piano delante de algún paraje grandioso.
Y, además, no me extraña, porque ustedes, los señores farmacéuticos, están continuamente metidos en sus cocinas, lo cual debe de terminar alterando su temperamento.