Ejemplos ?
Este deseo, pues, de saberlo todo me metió no hace dos días en cierto café de esta corte donde suelen acogerse a matar el tiempo y el fastidio dos o tres abogados que no podrían hablar sin sus anteojos puestos...
No teniendo noción de cuando volvería, decidí matar el tiempo aspirando estúpidamente el humo de mi pipa mientras fingía leer la Vie de Bohème de Henri Murger.
Alicia suspiró fastidiada. -Creo que ustedes podrían encontrar mejor manera de matar el tiempo -dijo- que ir proponiendo adivinanzas sin solución.
« ¡Ojalá el juicio termine pronto», pensó, «y repartan la merienda!» Pero no parecía haber muchas posibilidades de que así fuera, y Alicia se puso a mirar lo que ocurría a su alrededor, para matar el tiempo.
Uno de ellos montó a caballo y lo fue a avisar, mientras los demás volvían al mostrador, a matar el tiempo, hasta que empezase la función.
"La pérdida de tiempo al ir de tienda en tienda era desde luego un despilfarro del que la gente ocupada se quejaba agriamente," dije; "pero en cuanto a las señoras de la clase ociosa, aunque también se quejaban, creo que el sistema era realmente una bendición de Dios que les proporcionaba un instrumento para matar el tiempo." "Pero digamos que había mil tiendas en la ciudad, cientos, quizá, del mismo tipo, ¿cómo podían incluso las ociosas encontrar tiempo para hacer sus recorridos?" "En realidad no podían visitar todas, por supuesto," repliqué.
Un pueblo que no ayuda y no fomenta su teatro, si no está muerto, está moribundo; como el teatro que no recoge el latido social, el latido, histórico, el drama de sus gentes y el color genuino de su paisaje y de su espíritu, con risa o con lágrimas, no tiene derecho a llamarse teatro, sino sala de juego o sitio para hacer esa horrible cosa que se llama "matar el tiempo".
No llevando en mi viaje ni prisa ni objeto determinado, siéndome del todo indiferente matar el tiempo en una dehesa, en Badajoz o fuera de España, y costándome por otra parte algún trabajo separarme tan pronto de una persona cuya amistad había hecho para mí de un viaje árido un paseo delicioso, me decidí a admitir un convite que podía proporcionarme además una ocasión de estudiar la caza y los cazadores.
Este hace el efecto de la reserva leal, tanto como el otro causa una impresión de charlatán sospechoso. Van uno al lado del otro; pero se advierte que no conversan sino para matar el tiempo.
En semejantes circunstancias, acogí casi con entusiasmo el pequeño misterio que rodeaba a mi compañero, así como la oportunidad de matar el tiempo probando a desvelarlo.
Juzgue el lector por el siguiente cuadrito de cómo distribuían las horas en mi barrio, allá cuando yo andaba haciendo novillos por huertas y murallas y muy distante de escribir tradiciones y dragonear de poeta, que es otra forma de matar el tiempo o hacer novillos.
Mandaron llevar en seguida otras botellas para matar el tiempo, que tiene vida tan dura, y acelerar la vida, que va tan despacio.