matador

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matador, a

1. adj./ s. Que mata los matadores de reses deben seguir estrictas normas de higiene.
2. adj. Que causa cansancio o molestia la travesía fue muy bonita pero matadora.. aburrido, feo
3. Que se considera de mal gusto o que produce mal efecto llevas unos pantalones matadores. matante, horroroso, ridículo
4. coloquial Que resulta muy atractivo esa mujer tiene unos ojos matadores. seductor
5. s. TAUROMAQUIA Persona que mata al toro el matador recibió una fuerte ovación por su faena. espada
6. JUEGOS Cualquiera de las tres cartas del estuche en el juego de cartas del hombre.

matador, -ra

 
adj.-s. Que mata.
fam.Penoso, cansado.
m. En el juego del hombre, una de las tres cartas superiores.
m. f. taur. Torero.
Sinónimos

matador

sustantivo masculino
espada (torero), torero*.
Son términos usados en tauromaquia.
Traducciones

matador

Matador

matador

matador

matador

matador

matador

斗牛士

matador

鬥牛士

matador

Matador

matador

Matador

matador

マタドール

matador

투우사

matador

Matador

matador

A. ADJ
1. (= que mata) → killing
2. (= horrible) → horrible; (= ridículo) → ridiculous; (= absurdo) → absurd
el vestido te está matadorthat dress looks terrible on you
B. SM/F
1. (= asesino) → killer
2. (Taur) → matador, bullfighter
Ejemplos ?
Y quien dice por quinientos cadáveres más o menos, ¿qué no dirá por quinientos mil? Si la patria debe por ellos «eterna gratitud» a los matadores, ¿qué no les deberá cuando la conviertan en un vasto cementerio?
Una pulmonía doble, de esas que no perdonan, atacó de improviso á Capistrano; y cinco galenos, en junta, declararon que la enfermedad era tan incortable como un solo de espadas con cinco matadores, salvo un renuncio, obra de la Providencia.
Se enamoró hasta la coronilla de Visitación, gentil muchacha de veinte primaveras, con un palmito y un donaire y un aquel capaces de tentar al mismísimo general de los padres beletmitas, una cintura pulida y remonona de esas de mírame y no me toques, labios colorados como guindas, dientes como almendrucos, ojos como dos luceros y más matadores que espada y basto en el juego de tresillo o rocambor.
Triunfando, pues, de lo que no quisiéramos, volvimos a casa, y, secretamente, tomando todos los dineros que podimos, nos fuimos a San Jerónimo, esperando el día, que descubriese lo sucedido y las presunciones que se tenían de los matadores.
Los matadores y banderilleros españoles de esa época eran Alonso Jurado, Miguel Utrilla, Juan Venegas, Norberto En- calada y José Lagos (a) Barreta.
En la cuadrilla del país, los más notables eran Casimiro Cajapaico, el famoso capeador, Juana Breña y José Morel; el puntillero José Beque, negro á quien sacaban de la cárcel para cada función, Lorenzo Pizí, un tal Muchos pañuelos y el espada Pedro Villanueva. Estos matadores eran eclécticos; pues así se ceñían á las reglas de la escuela de Ronda, como á las de la escuela de Sevilla.
Hablolos por los agüeros que entonces oían; aconsejolos con las aves, con los animales, con los sepulcros, con los sueños, porque ni a César contra Dios le quedase queja de su muerte, ni a los matadores excusa de su delito.
Que era locura fiarse en que por ser en utilidad de todos el librar la patria del tirano, lo seguirían todos con aplauso; pues habían visto que infinitos, de los mejores y más valientes de la patria, le habían asistido a hacerle tirano por el hierro y por el fuego; y que todos éstos tenían hoy su medra en su conservación, y que sería difícil delante del cuerpo de César despedazado persuadir, tan pocos a tantos, que era celo y no invidia la que los movía, y era fácil recelar peor tiranía de los matadores; porque es condición del pueblo aborrecer al que vive, y echar menos en muriendo: siendo así que las alabanzas y los elogios magníficos solamente los merecen las desdichas y la sepoltura.
Y cuando ya habíamos navegado hasta Malea, el viento del Este sopló sobre el mástil, y nos echó contra esta roca del Etna, donde habitan los hijos del dios marino que no tienen más que un ojo, los Cíclopes matadores de hombres, que habitan cuevas desiertas.
Con esto parese que eran ubidente a la justicia y al Ynga y no auía matadores ni pleyto ni mentira ni peticiones ni proculadrones ni protetor ni curador enteresado ni ladrón, cino todo uerdad y buena justicia y ley.
No puede ser mayor ignorancia que preguntar uno lo que ve. Éste es el riesgo de los monarcas, que ni conocen los matadores cuando los matan, ni la muerte estando muriéndose.
Que ni uno ni dos de nosotros se queden”, dijeron también cuando celebraron consejo. Todas las tribus se adornaron. Numerosos los matadores cuando para la matanza estuvieron reunidas todas las tribus. Ahora bien.