mariposilla

Traducciones

mariposilla

SFsmall moth; [de ropa] → clothes-moth
Ejemplos ?
María Moliner, sin embargo, admite como cuarta acepción la que hace a polilla equivaler con mariposa nocturna que acude a la luz. Diccionario de María Moliner,: Cualquier mariposilla nocturna de las que acuden a la luz.
¿No ha nada que entró en cisquero, y ya tenemos coplillas de pie quebrado, y estrambotes, y «mariposilla incauta», y «arroyuelo murmurador»?
¡Y qué horror, si a tu pecho, sollozando pega sus labios tu rosado infante vida buscando aún!... Mariposilla tras de flores y luz, sobre un cadáver.
Todo el lujo del infeliz era un busto del Niño Jesús, primorosamente tallado, al que obsequiaba cada día con una mariposilla de aceite.
Por supuesto que nunca le faltaba la mariposilla de aceite, y si carecía del obligado ramo de flores, era porque la frígida serranía de Paseo no las produce.
Alumbrábalo noche y día una mariposilla de aceite, colocada en medio de dos vasos con flores, que doña Quirina cuidaba de renovar un día sí y otro también.
Sobre el fondo de azul esmalte, incrustado en el marroquí negro de la pasta, había tres hojas verdes sobre las cuales revoloteaba una mariposilla con las alas forjadas de diminutos diamantes.
dijo el escritor, como perdido en un ensueño; esta mañana las rosas blancas en la verja de hierro de Villa Helena; a mediodía el revoloteo de la mariposilla blanca que se entró por la ventana del escritorio...
El mago comprendió al momento el peligro en el que se encontraba la mariposilla inocente y con tan sólo el simple deseo de que muriera el horrible batracio, éste cayó fulminado por misteriosa fuerza.
Es ella, doctor; pero, ¿cómo se explica este misterio que rodea todo lo que a ella se refiere; que me hace encontrar aquí ese lienzo que es su retrato; la noche en que vengo a hablarle a usted de ella?, ¿cómo me hizo encontrar el ramo de rosas y la mariposilla blanca la noche en que fui a buscar otra mujer para olvidarla por unas horas?, ¿cómo se explica usted todo eso?, agregué sin poderme contener.
Cuando desperté esta mañana, después de un dormir enfermizo, conseguido con dos gramos de cloral y lleno de las imágenes del día, de los ojos azules, de la faz pálida, de la cabellera castaña, del incesante revoloteo de una mariposilla blanca sobre tres hojas verdes y del ramo de rosas, el Sol rayaba de oro las persianas de mis balcones.
Pretexté un vértigo y me despedí besándole las manos con que me detenía y trayendo en las mías el olor de las rosas té que formaban el ramo, y en los ojos el aleteo de la mariposilla blanca, que volaba ahí en ese momento y en mis sueños hace cuatro noches, cuando en pesadilla de indecible horror, rodaba yo al fondo del abismo vertiginoso.