marfil

marfil

(Del ár. azm al-fil, hueso del elefante.)
1. s. m. ZOOLOGÍA Materia dura y blanca de los dientes de los vertebrados cubierta por el esmalte los colmillos de los elefantes y las morsas son de marfil. dentina
2. adj. Del color de estos dientes.
3. s. m. Color entre blanco y amarillo.
4. marfil vegetal BOTÁNICA Endospermo muy duro, del corojo, árbol americano.

marfil

 
m. zool. Parte dura de los dientes de los mamíferos cubierta por esmalte.

marfil

(maɾ'fil)
sustantivo masculino
1. materia que forma los dientes de los mamíferos de ciertos animales Los colmillos de los elefantes son de marfil.
2. color blanco amarillento como el de esta materia El marfil le va muy bien a las cortinas.
Traducciones

marfil

ivory

marfil

ivoire

marfil

Elfenbein

marfil

avorio

marfil

slonovina

marfil

elfenben

marfil

norsunluu

marfil

slonovača

marfil

象牙

marfil

상아

marfil

ivoor

marfil

elfenben

marfil

marfim

marfil

elfenben

marfil

งาช้าง

marfil

fildişi

marfil

ngà

marfil

象牙

marfil

Слонова кост

marfil

象牙

marfil

שנהב

marfil

SM
1. (= material) → ivory
(de) color marfilivory, ivory-coloured o (EEUU) ivory-colored
2. (LAm) (= peine) → fine-toothed comb
Ejemplos ?
¡doblemos esa hoja! ¡Guárdese usted sus celebraciones, como se guarda sus manecitas de marfil! ¡Esta chiquilla se ha propuesto volverme al revés!
Pero ya tenemos otro paraíso, aunque éste sea artificial! Tú idealizas todas las cosas grotescas y por ti vivimos en aladisnescas ciudades de oro, nácar y marfil.
La luna inundábalo todo con su luz serena y pálida; apenas algún que otro lucero brillaba en el tranquilo horizonte en que resbalaban lentamente algunas nubes; dormía todo inmóvil y silencioso en el monte; el lagar de los «Mimbrales» fulgía como de marfil y como engarzado entre las flotantes ramas de dos copudísimos algarrobos; los olivos y los almendros manchaban las empinadas laderas con sus tonos oscuros, y con sus claros verdores las apiñadas chumberas, que circuían el bien encalado edificio; la solemne quietud no era turbada más que de tarde en tarde por el ladrido de los perros, leales y avisados guardadores de los cercanos caseríos.
A otros he dado falaces bienes, y unos ánimos vacíos: burléme de ellos como un largo y engañoso sueño: adornélos de oro, plata y marfil; pero en lo interior no hay cosa buena.
Mas de él las sedes, por donde quiera que opulenta se expande la regia, de fulgente oro resplandece y plata. Brilla el marfil en los solios, le lucen las copas a la mesa, 45 toda la casa goza, del real tesoro espléndida.
Un día que salimos por el río, cerca de los llamados "rápidos de Stanley", en busca de un cargamento de marfil, después que hubimos adquirido la mercadería y en momentos que los "cazadores" wauas, en sus piraguas, efectuaban en torno de nosotros un simulacro de danza náutica, Farjalla quiso apoderarse por la violencia de una esclava que yo había canjeado por una pistola automática.
El ébano, el marfil, la concha, el oro… FEDERICO: Genaro, esta cajita es un tesoro; ahora ya concibo tu pobreza: dentro de esta cajita has apilado cuanto oro con tus obras has ganado: ábrela, pues, veamos tu grandeza.
Al falso humanismo de academia, de torre de marfil de sanceta sanotoum, pretexto para el aislamiento egoísta que hace de la reflexión un solipsismo, un quedarse solo y aparte, entre bizantinismo, sin trato con los hombres, debe seguir un humanismo de saber participado a los demás.
l sacerdote negro apoyó los pies en un travesaño de bambú del barandal de su bungalow, y mirando un elefante que se dirigía hacia su establo cruzando las calles de Monrovia, le dijo al joven juez Denis, un negro americano llegado hacía poco de Harlem a la Costa de Marfil: -En mi carácter de sacerdote católico de la Iglesia de Liberia, debía aconsejarle a usted que no hiciera ahorcar al niño Tul; pero antes de permitirme interceder por el pequeño antropófago, le recordaré a usted lo que le sucedió a un juez que tuvimos hace algunos años, el doctor Traitering.
Hasta los primeros años de la republica no se conocieron en el Perú otras piezas que las de marfil, que remetian para la venta los comerciantes filipinos.
El cambión, la moto, el Packard, el charleston con hélice de aeroplano, la Ortofónica, la radio, el ajedrez aplastado por un jazz, la máquina de escribir debajo de un ventilador y un elefante de marfil, made in Japan, son pequeños juegos que le alargan el paso y le prolongan la sonrisa.
Lamartine, el gran poeta de las melancolías y dulzuras, fué el más infeliz de los políticos. Los pueblos no son el arpa de marfil que, pulsada por el bardo, produce melodías.