maravedí

(redireccionado de maravedís)

maravedí

(Del ár. murabiti, relativo a los almorávides, que acuñaron esta moneda.)
1. s. m. COMERCIO, HISTORIA Antigua moneda española que ha tenido diferentes valores y calificativos.
2. no importar o importar algo un maravedí Tener muy poco valor o ninguno no les importó un maravedí que te fueras, de hecho, no te echaron de menos.
NOTA: En plural: maravedíes, maravedises

maravedí

 
m. Moneda española, efectiva o imaginaria, de diferentes valores y calificativos.
maravedí alfonsí, blanco o de plata Moneda castellana de plata del s. XV.
maravedí burgalés Moneda de vellón de los reinos de Asturias, León y Castilla, del s. XIII.
maravedí de oro Moneda de oro de los reinos de Asturias, León y Castilla, del s. XIII.
maravedí novén o viejo Moneda castellana de vellón, de los ss. XIV al XVI.
Traducciones

maravedí

SM (maravedís o maravedises (pl)) old Spanish coin
Ejemplos ?
ítem, entendiendo ser cumplidero al servicio de Dios y Nuestro, y por honrar su persona y le ha¿er merced, Prometemos de le hazer Nuestro Governadory Capitan General por todos los dias de su vida, de las dichas doscientas leguas, con salario de setecientos y veinte y cinco mil maravedís cada un año...
Verdad es que partía comigo del caldo, que de la carne, ¡tan blanco el ojo!, sino un poco de pan, y ¡pluguiera a Dios que me demediara! Los sábados cómense en esta tierra cabezas de carnero, y envíabame por una que costaba tres maravedís.
El joven tenía buen corazón; se compadeció del hombrecillo y le dio sus seis maravedís, diciendo: -Tómalos, por el amor de Dios; yo puedo muy bien pasarme sin ellos.
Ytem, digo que por cuanto yo soy casado legítimamente con doña Helena de Çuñiga mi mujer y con ella rrecibí en dote e casamiento setenta mill maravedís de juro de los de a catorze mill maravedís, que le sean bueltos e rrestituidos con todo lo demás que paresçiere a mi poder aver traydo, lo qual se le dé y pague de lo mejor parado de mi hazienda.
E suplico al Rey mi señor, quiera aceptar el dicho cargo de la governación, e regir e governar estos dichos mis Reynos e Señoríos en los dichos casos, como yo espero que lo hará: e como quiera, que segund lo que su Señoría siempre lo ha fecho por acrescentar las cosas de la Corona Real, e por esto no era necessario más lo suplicar, mas por complir lo que soy obligada, quiero e ordeno e así lo suplico a Su Señoría, que durante la dicha governación, no dé ni enagene ni consienta dar ni enagenar, por vía ni manera alguna, Cibdad, Villa, ni Lugar, ni Fortaleza, ni maravedís de juro...
MOZO: Ya todos entienden que pido para aceite de la lámpara, y no para la lámpara del aceite. SOLDADO: ¿Y suelen os dar limosna en esta casa? MOZO: Cada día dos maravedís. SOLDADO: ¿Y quién sale a dároslos?
SOLDADO: Pues, señor Juan Juncos, el mondadientes es éste, y estímele vuesa merced en mucho, porque es mío. ZAPATERO: Pues, ¿una biznaga, que apenas vale dos maravedís, quiere vuesa merced que estime en mucho?
Mujer flaca vale catorce maravedís; y si el que la goza tiene sarna, la debe dar cuatro cuartos más, por el aparejo que tiene en sus güesos para rascarse.
Otro testigo dice 4 arrobas.- Los indios del Puerto de Manta pagan cada año 3 pesos de plata ensayada, que son de a 450 maravedís; dos arrobas de pescado seco que valen ocho reales, un gallo que vale un real y una gallina que vale dos, que viene a ser 50 reales y 24 maravedís.
Y, habiéndosela ya dado secretamente, veis aquí do vuelve el estudiante trasudando y turbado de muerte; y, viendo a Cortado, le dijo si acaso había visto una bolsa de tales y tales señas, que, con quince escudos de oro en oro y con tres reales de a dos y tantos maravedís en cuartos y en ochavos, le faltaba, y que le dijese si la había tomado en el entretanto que con él había andado comprando.
Púsome nombre del "perro sabio", y no habíamos llegado al alojamiento cuando, tocando su atambor, andaba por todo el lugar pregonando que todas las personas que quisiesen venir a ver las maravillosas gracias y habilidades del perro sabio en tal casa o en tal hospital las mostraban, a ocho o a cuatro maravedís, según era el pueblo grande o chico.
El oficio de presidente deste Consejo lo tiene don Francisco de Contreras 2con dos cuentos de maravedís de salario, aunque sus antecesores nunca han tenido sino un cuento, y cada consejero tiene quinientos mil maravedís.