mara


También se encuentra en: Sinónimos.

mara

1. s. f. Grupo organizado de jóvenes de origen hispanoamericano que se dedica a actividades delictivas y criminales.
2. Gente de nivel social bajo.

mara

s. f. ZOOLOGÍA Mamífero roedor cávido de origen americano, con el labio superior hendido, cola corta y pelaje grisáceo y amarillento en los costados. liebre de la Patagonia
NOTA: Nombre científico: (Dolichotis australis.)
Gran Diccionario de la Lengua Española © 2016 Larousse Editorial, S.L.

mara

 
f. Banda de jóvenes, especialmente de origen centroamericano, que se dedica a actividades delictivas.

Mara

 
Región del N de Tanzania, en Tanganica, junto a Kenia (N) y el lago Victoria (O); 21 760 km2 y 970 942 h. Cap., Musoma.
Diccionario Enciclopédico Vox 1. © 2009 Larousse Editorial, S.L.
Traducciones

mara

Große Pampashase, Großer Mara, Patagonischer Riesenhase

mara

Pampajänis

mara

lièvre de Patagonie

mara

nagy mara

mara

mara, pampahaas

mara

mara

mara

SFcrowd, gang
Collins Spanish Dictionary - Complete and Unabridged 8th Edition 2005 © William Collins Sons & Co. Ltd. 1971, 1988 © HarperCollins Publishers 1992, 1993, 1996, 1997, 2000, 2003, 2005
Ejemplos ?
El 30 de marzo, ocho soldados fueron quemados en una celda de castigo en Fuerte Mara, Estado Zulia; dos de ellos murieron por las lesiones.
8 Y partiendo de Pi-hahiroth, pasaron por medio de la mar al desierto, y anduvieron camino de tres días por el desierto de Etham, y asentaron en Mara.
Una mañana levantóse el caudillo fuerte título con que lo en- galanaron sus marañones, algo aterrorizado, y llamó á un fraile (1) En 1881 tenía el autor escrita gran parte de una larga novela histórica titulada Los Mara ñones f cuyo manusciito desapareció en el incendio de Miraflores.
¡Habla! ¡No tardes! Mara calló un momento, como calla el verdugo al disponer la argolla. Bajo su vestidura, en que se mezclaban gasas sombrías con pesadas estolas de tisú y piedras, se adivinaban la ágil y culebrosa gracia de su cuerpo, las líneas de la morena carne, y un perfume de benjuí se exhalaba de los pliegues y senos de sus brazos, ceñidos por ajorcas de filigrana.
Tambien los asuntos domesticos y personates hallaban cabida en el Aviso; y buena prueba de cllo son las cuatro cartitas que voy a copiar, notables por su sabor clastco, a la vez que desvergonzado, y que originaron entre sus auto- res largo litigio, en el que gastaron muchos miles de mara- vedises, mas por el fuero que por el huevo — Dicen asi las cuatro cartitas cabeza de proceso: — Hanme dicho que estan en su poder cinco fanegas de trigo que son para mi.
9 Y partiendo de Mara, vinieron á Elim, donde había doce fuentes de aguas, y setenta palmeras; y asentaron allí. 10 Y partidos de Elim, asentaron junto al mar Bermejo.
Aquella misma noche, según había exigido la impaciencia del galán, Mara colgaba de sus orejas chiquitas los pendientes, y Floraldo se embeodaba de ese licor que pierde fuerza al enranciar y tiene en los primeros sorbos junta toda la ambrosía y toda la miel...
Casi desde el día siguiente empezó a paladear también, con otro género de embriaguez dolorosa, el veneno de los celos viles que roen a los que ama despreciando. Mara salió a la calle con sus pendientes, que destellaban como astros, y detrás de ella fueron todos los donceles y no pocos varones bien barbados y hasta con barbas de plata y de estopa gris, enloquecidos por los bailes que ejecutaba la hija de Satanás y por el matiz singularísimo que daban a su tez bruñida, de cobre nuevo, los aretes resplandecientes.
La acusación se basó en una entrevista en la que el reportero le preguntó acerca del caso de Fuerte Mara (Véase Sección 1.a.) y Usón explicó el funcionamiento de un lanzallamas.
Y cuando el demonio Mara le venía a hablar de la hermosura de su mujer, y de las gracias de su niño, y de la riqueza de su palacio, y de la arrogancia de mandar en su pueblo como rey, él llamaba a sus discípulos, para consagrarse otra vez ante ellos a la virtud: y el demonio Mara huía espantado.
Ni ruegos ni dones la ablandaron, y con la espuela de la dificultad, Floraldo se exaltó, disparatado y loco, y llegó al extremo de poner a disposición de la bohemia, cual si arrojase un cequí sobre la alfombra que zarandeaban sus pies, fortuna, nombre, cuanto ofrecer puede un sediento de felicidades que la fantasía agiganta, a la mujer que se ha hecho dueña de sus potencias y sentidos. Ni por ésas cedía Mara a las súplicas del galán.
Empezaba por la iasa 6 precio del papel, que era de 34 maravedises, y la Ucencia que el escribano de la Real Ca- mara acordaba para la publicacion, por no contener nada di- 92 TRADICIONES soirante a la verdad catolica, ni agravio a la Magestad real.