manolo

manolo, a

s. Mozo o moza del pueblo bajo que se distinguía en el Madrid de los siglos xviii y xix por su traje y desenfado. castizo, chulapo
Gran Diccionario de la Lengua Española © 2016 Larousse Editorial, S.L.

manolo, -la

 
m. f. Mozo o moza del pueblo bajo de Madrid.
Diccionario Enciclopédico Vox 1. © 2009 Larousse Editorial, S.L.
Traducciones

manolo

Immanuel

Manolo

SM (forma familiar) de Manuel

manolo

SMtoff (esp Madrid) Madrid man of the people, characterized by flamboyant zarzuela-type costume
Collins Spanish Dictionary - Complete and Unabridged 8th Edition 2005 © William Collins Sons & Co. Ltd. 1971, 1988 © HarperCollins Publishers 1992, 1993, 1996, 1997, 2000, 2003, 2005
Ejemplos ?
Fue aquel en que Manolo trepaba por el tronco del árbol, y se encaramaba a la rama última y extendía sus manos hacia el nido donde los pájaros saltaban.
Pero como Lucía dirigiese a Manolo Chaveta una ojeada burlona, él se decidió, y exclamando: «¡Qué buena cara tienen!», se puso en el plato dos o tres.
-¿Con Arturito? BEDULIA. -¡No!... FORTUNATO. -¡Ah!... ¡Ya sé!... ¡Con Manolo!... BEDULIA. -¡Tampoco!... ¿Adiviná?... Empieza con Q. FORTUNATO.
Pepa, llegado que hubo cerca de la ventana, preguntóle seria y desdeñosamente, al parecer, a Manolo con voz que no parecía invitar a la confianza.
Miró despacio a su huésped, Manolo Camino -dueño de la hermosa quinta y de la antojadiza mujer-, y en un instante de humorismo, sintió el deseo de pagar la hospitalidad con un favor.
-¿Por qué? preguntaron casi a un tiempo cuatro voces. El pobre Manolo no se portaba tan mal. -Era fiel, buen marido... -Acrecentó su fortuna...
A Manolo Ayuso I ¡Viejos olivos sedientos bajo el claro sol del día, olivares polvorientos del campo de Andalucía! ¡El campo andaluz, peinado por el sol canicular, de loma en loma rayado de olivar y de olivar!
Allí, oculto por un cortinón de fragantes y húmedas hojas, estaba el nido que fabricaron dos jilgueros, acolchado con sus plumas para más lujo de las crías. Aquel nido fue, durante semanas, ansia y desvelo de Manolo.
Ahora bien: manque tú no conozcas a la Picarona, la Picarona te conoce a ti, porque tú pasas cuasi tos los días, porque no tiées más remedio que pasar, por la acerita en que ella vive, y yo sé de mu güena tinta que tú le gustas a ella a morir, y que por mo de esto yo no adelanto naíta con ella, y por eso me he dicho yo pa mí: «Si Manolo le tira los chambeles a esa gachí...
Mientras el soltero Manolo Chaveta se ocultaba detrás del matorral, y las señoras, Clara, Lucía y Estrella, se dedicaban a buscarle entre el ramaje de los castaños nuevos, los tres maridos, Juan, Antonio y Perico, se entretenían en coger setas que Antonio declaraba comestibles.
Explicaba Manolo las ausencias con cacerías, comidas, expediciones y giras en compañía de sus amigos, y Dolores, fiel a su sistema de tolerancia cariñosa, llegaba hasta animarle para que no faltase, y celebraba a la vuelta las anécdotas y lances de la función, referidos por Manolo con humorística gracia porque el hábil engañador tenía cuidado de no mentir siempre y de concurrir no pocas veces, en efecto, a las distracciones adonde decía que concurría, por tener -si su mujer preguntaba o hacía indagaciones- más elementos para justificarse en cualquier caso.
-Güeno, pos siendo asín, se te servirá, hombre, se te servirá, repúsole Manolo sonriendo con marcadísima ironía, e incorporándose añadió al par que le colocaba una mano sobre el hombro: -Y ahora, dime: ¿aónde vive esa jembra tan rebonita?