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ser (un(a)) manitasto be handy, be good with one's hands
Ejemplos ?
-¡Qué lindas las zapatillas! D. JUAN. (Toma las manos de Adela.) ¡Bordadas por estas manitas!... (La besa.) ¡Gracias!... ¡Gracias!...
Delante de ellas bailaba, descalzo, el niño del portero. Tenía grandes ojos castaños y oscuro cabello y la niña le sonreía y le alargaba las manitas.
Si se encontraba, francamente, muy harto de la madre, tenía por el chico adoración, siendo sus manitas gordezuelas y su carita de Jesusín lo que le mantenía en contacto con la Manola, a quien pasaba la mitad de su sueldo, religiosamente.
Cerca de esta pareja habíase detenido la viuda con los dos gallardos acompañantes, cuando acertó a llegar, como vanguardia de sus selectos invitados, el noble señor de Peñalba; quien rápido se dirigió a Mercedes para estrechar en su basta manaza de campesino voluntario las ajazminadas manitas de la graciosa americana, mientras la decía: -¡Tanto bueno a honrar mi casa!
Y de súbito, a una exhortación más apremiante de su madre, jurando que prefería sufrir que ver sufrir a su hija, levantó la faz, soltó una carcajada de retintín plateado y claro, como el repique de argentina campanilla, y exclamó, esgrimiendo las manitas pequeñas y gordas: -Bien, ¡ya sé que usted quería el novio para sí!...
Fue cuando en mi biblioteca de Tite Street tu padre, agitando sus manitas en el aire con furia epiléptica, con su matón, o amigo, entre él y yo, me estuvo soltando todas las palabras sucias que acudieron a su sucia mente, y chillando las atroces amenazas que después tan astutamente pondría en práctica.
Corre al jardín, y, sin temer espinas ni gusanos, troncha con los dientes ratonescos capullos de rosa imperial, y desguaza con aquellas manitas que con las flores se confunden, copos de caracucho blanco y de albahaca.
No ha terminado el berrido, cuando todas aquellas manitas, torpes, apresuradas, describen, haciendo crujir la arena, escarba-mientos de gallina, colas enroscadas de animales desconocidos, jeroglíficos de monumento indígena.
El hombre hace una señal de asentimiento, pone un pie sobre la caja y el menestralillo empieza. Está astroso, desharrapado, roto; pero sus manitas y sus pies son escultóricos, sus uñas encañonadas y pulidas.
Cuando los niños cristianos se hallaban ya en los brazos de sus madres, que no se sentían del todo satisfechas, y cuando las hadas levantaban ya a los suyos para abrazarlos, ¡vaya rabia!, descubrieron sobre los labios de sus niños el sello bautismal. Al instante las manitas de aquellos niños señalaron la frente, el pecho, el hombro izquierdo y el derecho.
Ya que al mirar sus quietas aguas, te veo diciéndome adiós; con esas manitas que me cuidaron, reconfortando todo dolor DAMA DE HONOR Ha llegado la “Esmeralda”, nuestro buque nacional; ha ingresado majestuosa, a este Puerto sin igual Trae sus velas desplegadas, realzando su esplendor; de ser una dama radiante, altiva en su misión.
-Pos siendo asín, y siendo güeno como es, y teniendo como tiée pa que no pases fatigas, y estando tú como estás rompiéndote esas manitas de nácar pa sacar alante a tus pícaros churumbeles, ¿por qué, vamos a ver, por qué no te casas con Pepe el Talabartero?