manila

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manila

s. m. Cigarro elaborado en las islas Filipinas.
Gran Diccionario de la Lengua Española © 2016 Larousse Editorial, S.L.

manila

 
f. Cigarro elaborado en las islas Filipinas.
Tabaco procedente de Filipinas.

Manila

 
C. cap. de Filipinas, que forma la región homónima (636 km2 y 24 245 000 h), en el SO de la isla de Luzón; 1 780 000 h (área metropolitana, unos 11 583 000 de h). El río Pasig la divide en dos partes: la c. vieja, al S, con restos de los edificios de la época española; y la nueva, con edificaciones modernas. Puerto. Ind. mecánica, textil, química, alimentaria, cervecera, peletera, del caucho y del tabaco. Universidades y observatorio meteorológico y sismológico. Fundada por los españoles en el s. XVI. Durante el s. XIX fue escenario de agitaciones independentistas. E.U.A. la ocupó en 1898 y los japoneses en 1942-45.
Diccionario Enciclopédico Vox 1. © 2009 Larousse Editorial, S.L.
Traducciones

manila

Manila

manila

Manila

manila

Manille

manila

Manilla

manila

مانيلا

manila

Манила

manila

马尼拉

manila

馬尼拉

manila

Manila

manila

Manila

manila

מנילה

manila

マニラ

manila

마닐라

manila

Manila

Manila

SFManila
Collins Spanish Dictionary - Complete and Unabridged 8th Edition 2005 © William Collins Sons & Co. Ltd. 1971, 1988 © HarperCollins Publishers 1992, 1993, 1996, 1997, 2000, 2003, 2005
Ejemplos ?
Y diciendo esto abrió la caja, y Currita se estremeció de gozo al ver brillar al sol que inundaba el establecimiento un mantón de Manila de larguísimos flecos y de vivísimos colores.
¿Vender er jaco?... ¿Vender tus arracás de diamantes? ¿Vender tu mantón e Manila? -Y jasta er velo der paladá... ¿Tú qué sabes?...
Si a usté le encajan en Manila, hasta el pan se conjura contra uno; el cuerpo no es más que una remanga en aquella tierra: lo mismo da llenarle, que no llenarle, que hace más agua que un casco viejo; y en cuanto se desembarca, no le queda una gota adrento.
Sin embargo, estos liberales olvidan la parte que tienen en el desbarajuste: si ellos no se dejasen gobernar y no les sirviesen de instrumento como sucede muchas veces; si por temor a perder el destino no transigiesen con muchas cosas que repugnan a sus convicciones; si tuviesen más entereza, más fe en sus ideales, si estudiasen más el país y pretendiesen con ahínco salir de la tutela monacal en que vegetan, ni los frailes gobernarían las Filipinas ni las ideas modernas se asfixiarían al tocar las playas de Manila.
Consistía éste en sederías de Manila, paño de San Fernando, alhajas, casullas de lama y brocado, mantos para imágenes y lujosos paramentos de iglesia.
Pedro de Acuña, Gobernador de Manila: comisión que desempeñó gallardamente escribiendo uno de los mejores trozos de Historia que se conocen en Castellano, ya por la belleza del estilo, ya por las curiosidades que contiene.
Haciendo grandes esfuerzos e imponiendo una contribución al comercio, logró el virrey alistar una escuadra, cuyo jefe evitó siempre poner sus naves al alcance de los cañones ingleses, dando lugar a que Andson apresara el galeón de Manila, que llevaba un cargamento valuado en más de tres millones de pesos.
Si en el café estás con él, pide el primero, pagas lo que toma y todo le disgusta, incluso el habano que le das. Si tu petaca es de manila, se la guarda en el bolsillo y te regala otra de paja de Italia.
Los enterradores, ya abierta la profunda fosa, fumaban indiferentes, esperando el nuevo tributo; algunas cogujadas asustadizas levantaban el vuelo al paso del convoy con doliente piar; don Leovigildo hizo descubrir a la muerta, y el sol acarició por última vez, con un torrente de centellas de oro, el rostro de Rosalía, que parecía dormir un sueño apacible envuelta en un mantón de Manila de larguísimo flecaje, un a modo de espléndido chal de los que dieron fama eternal a los artífices del Oriente, a la vez que entre los bucles de su revuelta cabellera, centelleaban en sus orejas los aretes que la difunta tanto había codiciado.
Antes me paso ar moro y reniego de mi ley. -Ahora mismito pules er jaco, y yo pulo mis arracás y mi mantón e Manila y las entrañas, ¿tú te enteras?, y las entrañas.
Y desabrochándose Joseíto la cazadora y el chaleco, dejó ver su torso eleoante ceñido por un mantón, por un rico mantón de Manila blanco y azul, uno de los que hasta aquel día había sido una de las no realizadas aspiraciones de Soledad, la costurera más bonita del barrio de La Pelusa.
A.; el de los trabajadores agrícolas de la Hacienda de Manila en la Comarca Lagunera y los agricultores; el de la Industria del petróleo, movimiento que abarcó desde más allá del Istmo, hasta los campos petroleros de Tamaulipas, con otros muchos movimientos que surgieron en el país por solidaridad con éste; el de la industria eléctrica en Tampico, que amenazó seriamente todos los intereses del país.