manes

manes

s. m. pl. MITOLOGÍA Almas o sombras de los muertos, a las que se rendía culto como dioses infernales, entre los antiguos romanos.

manes

 
m. pl. mit. En la antigua Roma, las almas de los muertos convertidos en genios tutelares de la familia y de la casa.

Manes (Mānī)

 
(s. III) Fundador del maniqueísmo. Intentó una fusión de la religión cristiana y de la zoroástrica.
Traducciones

manes

mani
Ejemplos ?
Mientras flotaba en tales devaneos, recordé algo muy importante. Recordé la decisión de los bandidos que habían resuelto inmolarme en los manes de la muchacha.
Artículo 5°- En Afganistán se garantiza el respeto y la protección á la sagrada religión islámica; a todos los musul­manes se les garantiza y asegura plena libertad en la profesión de los cultos religiosos del islam.
Que los manes del Capitán General don Mercurio Antonio López Pacheco, Marqués de Villena, Duque de Escalona y Embajador en París, y del Teniente General don Juan López Pacheco, Marqués de Villena, Duque de Escalona y Comendador de la Orden de Santiago, mis dos más antiguos abuelos académicos, me sean propicios.
No ha sido en vano que he evocado los manes de Fabricio y que he puesto en labios de ese grande hombre, lo que no hubiera podido poner en boca de Luis XII o de Enrique IV.
Tal como éste pinta también Virgilio a Eneas donde dice: Mens inmota manet, lacrymae volvuntur manes: el ánimo está inmóvil, corren en vano las lágrimas.
Diariamente el azadón de un extremeño tropieza en su camino con los manes de un héroe, y es común allí el hallazgo de una urna cineraria, o de un tesoro numismático, coetáneo de los emperadores.
Y el héroe suspiró y dijo, nombrando a su amigo: —No te enojes conmigo, oh Patroclo, si en el Hades te enteras de que he entregado el cadáver del divino Héctor al padre de este héroe; pues me ha traído un rescate digno, y consagraré a tus manes la parte que te es debida.
los hados. No plugo al crudo cielo que bañasen de Adur las ondas mis cenizas hiertas y plácidos mis manes reposasen. Yace aquí un amador, yacen sus muertas esperanzas, el túmulo diría, su fe constante, y sus finezas ciertas.
Sí, manes respetables, del impío habitador de la isla vuestra sangre logró verter el bárbaro cuchillo; pero no os quitará el eterno lauro, que muerte tan honrosa os ha adquirido.
De la opinión de los platónicos, que creen que las almas de los hombres son demonios después de salir de los cuerpos Dice que las almas de los hombres son demonios, y que de hombres se hacen lares, si son de buen mérito, y si de malo, lemures o larvas, y que cuando se ignora si tienen buenos o malos méritos, entonces se denominan dioses Manes.
Huyósele a Diógenes un solo esclavo que tenía, llamado Manes, y habiendo sabido dónde estaba, no hizo diligencia en recobrarle, diciendo parecería cosa torpe que pudiendo Manes vivir sin Diógenes, no pudiese Diógenes vivir sin Manes.
Pues por más perversos y abandonados que sean los hombres, creyendo que han de ser o larvas o dioses Manes, vienen a ser tanto peores cuanto más inclinados y deseosos están de causar males; de modo que entienden que aun después de muertos los han de convidar con ciertos sacrificios, como si fuesen honores divinos, a que hagan daño, porque las larvas -dice-, que son unos malos y perjudiciales demonios que se forman de los hombres; pero ésta es otra cuestión, y por eso dice que, en griego, los bienaventurados son llamados Eudémones, por cuanto son buenas almas, esto es, buenos demonios, confirmando también que las almas de los hombres son demonios.