maná


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maná

(Del lat. manna < gr. manna < hebreo man, manjar bíblico.)
1. s. m. RELIGIÓN Alimento que, según la Biblia, Dios envió a los israelitas para que sobrevivieran en el desierto.
2. Alimento abundante y poco costoso.
3. BOTÁNICA Líquido azucarado y gomoso que fluye de algunos vegetales, como el eucalipto y el fresno, se solidifica rápidamente y tiene propiedades purgantes.
4. Bienes que se reciben gratuitamente y de modo inesperado.
5. s. f. Colomb. GEOLOGÍA Manantial, corriente de agua.

maná

 
m. bib. Alimento que Dios envió a los israelitas en el desierto.
bot. Líquido azucarado que fluye de ciertos vegetales.

maná

(ma'na)
sustantivo masculino
1. alimento milagroso del Antiguo Testamento Dios envió maná a los judíos en el desierto.
2. beneficio gratuito e inesperado Tu ayuda ha sido un maná.
Sinónimos

maná


maná líquido sustantivo femenino tereniabín.
Traducciones

maná

manna

maná

manna

maná

SMmanna
Ejemplos ?
Nadie espera ya que de un parlamento nazca la felicidad de los desgraciados ni que de un gobierno llueva el maná para satisfacer el hambre de todos los vientres.
Estamos convencidos de que el Universo es nuestro cómplice, de que jamás encontraremos en el fondo de una retorta nada que nos disminuya. El maná es inagotable, y el abismo se abrirá para dejarnos paso.
31. Nuestros padres comieron el maná en el desierto, según está escrito: Pan del cielo les dio a comer.» 32. Jesús les respondió: «En verdad, en verdad os digo: No fue Moisés quien os dio el pan del cielo; es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo; 33.
Cuando salían para irse a los baños, entraba yo en su cuarto y me atiborraba con aquel maná caído del cielo, pues no era yo tan necio y tan asno que despreciase aquellos deliciosos bocados para ir a destrozarme el paladar comiendo heno.
Ante todo se debe buscar en estas páginas el alimento que sustente la vida del espíritu hasta la perfección; por ello, San Jerónimo acostumbraba meditar en la ley del Señor de día y de noche y gustar en las Santas Escrituras el pan del cielo y el maná celestial que tiene en sí todo deleite(89).
49. Vuestros padres comieron el maná en el desierto y murieron; 50. este es el pan que baja del cielo, para que quien lo coma no muera.
De aquí este juego de componendas, de tira y afloja, de concesiones hoy acordadas y mañana suprimidas, esta busca de aliados entre los conservadores contra el pueblo, y entre el pueblo contra los conservadores, juego que constituye la ciencia de los gobernantes y que es la ilusión de cándidos y holgazanes acostumbrados a esperar el maná que ha de caer de lo alto.
Por lo cual, si bien no expresaba un pensamiento bello engarzado en buenos versos, lo impregnaba todo de ese maná poético bajado del cielo sobre esta árida vida, sin que por eso prestase una disposición o viso romanesco a las cosas; pues para él era lo poético lo sencillo y lo cuotidiano, pero no lo extravagante.
¿Qué diré de los milagros que caminando por el desierto los israelitas hizo Dios en tanto número y tan estupendos, como de las aguas, que no pudiendo ser bebidas por su amargura, echando en ellas un leño, como el Señor lo había mandado, perdieron su amargura y hartaron a los sedientos; cómo asimismo, teniendo hambre, les llovió maná del Cielo...
5 Nos acordamos del pescado que comíamos en Egipto de balde, de los cohombros, y de los melones, y de los puerros, y de las cebollas, y de los ajos: 6 Y ahora nuestra alma se seca; que nada sino maná ven nuestros ojos.
12 Y el maná cesó el día siguiente, desde que comenzaron á comer del fruto de la tierra: y los hijos de Israel nunca más tuvieron maná, sino que comieron de los frutos de la tierra de Canaán aquel año.
18 Además, cuando hicieron para sí becerro de fundición, y dijeron: Este es tu Dios que te hizo subir de Egipto; y cometieron grandes abominaciones; 19 Tú, con todo, por tus muchas misericordias no los abandonaste en el desierto: la columna de nube no se apartó de ellos de día, para guiarlos por el camino, ni la columna de fuego de noche, para alumbrarles el camino por el cual habían de ir. 20 Y diste tu espíritu bueno para enseñarlos, y no retiraste tu maná de su boca, y agua les diste en su sed.