malquerencia


También se encuentra en: Sinónimos.

malquerencia

s. f. Sentimiento de antipatía o aversión hacia una persona o una cosa no puede disimular su malquerencia hacia ti. ojeriza
Gran Diccionario de la Lengua Española © 2016 Larousse Editorial, S.L.

malquerencia

 
f. Mala voluntad, aversión.
Diccionario Enciclopédico Vox 1. © 2009 Larousse Editorial, S.L.
Sinónimos

malquerencia

Diccionario Manual de Sinónimos y Antónimos Vox © 2016 Larousse Editorial, S.L.

malquerencia:

tirriaenemistad, antipatía, odio, manía, ojeriza,
Traducciones

malquerencia

dislike

malquerencia

SFdislike
Collins Spanish Dictionary - Complete and Unabridged 8th Edition 2005 © William Collins Sons & Co. Ltd. 1971, 1988 © HarperCollins Publishers 1992, 1993, 1996, 1997, 2000, 2003, 2005
Ejemplos ?
Instituto de Cultura de Guanajuato, Torreón, 2002. (novela) Juegos de amor y malquerencia (segunda edición de Fervor de Santa Teresa), Joaquín Mortiz, Torreón, 2003.
Entre otros libros, ha publicado El principio del terror, Juegos de amor y malquerencia, Pálpito de la sierra tarahumara, El augurio de la lumbre, Tientos y mediciones, Miscelánea de productos textuales, Nómadas contra gángsters (apuntes para subsistir en la barbarie), Las manos del tahúr, Polvo somos, Ojos en la sombra, Leyenda Morgan, La ruta de los Guerreros (vida, pasión y suerte del Santos Laguna), Filius, Salutación de la luz, Quienes esperan y Guillermo González Camarena, habitante del futuro; algunos de sus microrrelatos fueron incluidos en la antología La otra mirada (Palencia, España, 2005).
Estrechó lazos de buena concordia con la regente francesa Catalina de Médicis (Médicis, en definitiva, como él) y, sobre todo, abjuró de la malquerencia de su predecesor hacia Felipe II, con quien mantuvo en lo sucesivo una cordial relación.
La obligación de indemnizar se impone cuando el incendio se origine por caso fortuito, malquerencia de extraños y negligencia propia o de las personas de quienes se responde civilmente, pero no de los causados por dolo o culpa grave del asegurado, y siempre que la destrucción o deterioro de los objetos sobre los que recae el interés asegurado ocurra en el lugar descrito en la póliza, a menos que su traslado hubiera sido previamente aceptado por el asegurador.