Ejemplos ?
Como don Churri es persona de mal genio, nadie se atrevía a preguntarle qué motivo tenía para correr así, en vez de acordarse como la demás gente, de la estación que empezaba y de la nueva familia que había que formar.
DAVID. -¡No te enojés!... ¡No hay como el amor pa poner a la gente de mal genio!... FORTUNATO. -Es que hace tiempo que te estás metiendo en asuntos que no te importan, ¿Sabés?
En ella hablaba de tu vanidad ciega y exagerada, que te hacía despreciar tu casa y calificar de «filisteo» a tu hermano mayor -candidissima anima-; de tu mal genio, que hacía que le diera miedo hablarte de tu vida, de la vida que ella intuía, sabía, que estabas llevando; de tu conducta en cuestiones de dinero, tan penosa para ella en más de un aspecto; de la degeneración y el cambio que había habido en ti.
Estas palabras sonaban prometedoras, y Alicia dio otra media vuelta y volvió atrás. - ¡Vigila este mal genio! - sentenció la Oruga.
Recordaba, sin intención de hacerlo, las aventuras de sus primeros años: una mujer morena, vestida con pingajos multicolores, que le daba besos y mendrugos de pan; y un hombre esbelto, ágil, de mirada enérgica y semblante duro, que solía hablarle áspero y molerle los riñones con una vara; pero que con su mal genio y todo, andaba a pie leguas y leguas, mientras el chiquillo y su madre iban a lomos de Madroño, y destinaba al hijo la primera cucharada de sopa y echaba por la boca venablos y rayos por los ojos cuando alguien se metía con Curro.
Miss Mills nos escuchaba sonriendo con una superioridad de benevolencia y simpatía. -Es la persona más desagradable que conozco -dijo Dora-: no puedes figurarte qué gruñona es y qué mal genio tiene.
A medida que pasaban los años, la situación se hacía cada vez más intolerable para Rip Van Winkle; el mal genio nunca mejora con la edad y la lengua es el único instrumento cuyo filo aumenta con el uso.
Es un lazo que no encerró más que un aspa del animal, y no lo detiene sino un corto momento, hasta que, al tirón, resbala de la punta con fuerza la argolla, y se vuelve sobre el jinete como bala, con peligro de herirlo en la cabeza, mientras el animal, suelto, si es de mal genio, puede correr contra algunos de los de a pie; si se mixtura con los animales ya herrados, hay que volverlo a enlazar y remover toda la hacienda, pudiendo suceder que se corte algún animal enojado y se abalance sobre el fogón, el carro, el montón de leña, pegando golpes, corneando, destrozando, y sembrando el pánico entre la gente.
-Dichoso él -replicó Taboa, acabando de romper contra una piedra una enorme nuez de coco, y después de haber apurado todo su sabroso líquido.- Va a vivir en esa tierra lozana y de muchas frutas y flores, en donde no se trabaja, y se pasa la vida sin fatigas ni dolencias, en donde no se envejece, ni alcanza el poderío del mal genio...
Entonces le dirigí la palabra: –Cuidado, señor; el ardor del sol, y la larga distancia, fatigarán al animal; le mezclarán con los otros y tiene muy mal genio.
Otra vez fuese Rafaelito a casa de Josefina, una mujer de muy mal genio, y deteniéndose al pie de la escalera para que la mujer, que estaba en la cocina, no pudiese verle, gritó fingiendo la voz: -Señora Josefina.
Tiene también una caterva de muchachos, pero todos de apellidos diferentes; forman una especie de índice de los diversos esposos que la han sucesivamente dejado viuda. Dicen que es de mal genio.