Ejemplos ?
Por otra parte, la Misión ha verificado con preocupación el mal estado de conservación, la pérdida y la destrucción de expedientes en algunas regiones, con la consecuencia de que podría haberse perdido un valioso registro documental difícilmente recuperable.
Obedecieron y al instante hizo Carrasco llamar a todos los oidores, les mostró una Real Orden de la Junta Central, que dice que a todo sujeto que hable de que la España está en mal estado o quieran criticar al Gobierno, habiendo dos testigos les echen garras y los remitan bajo partida de registro.
Sorbe, al que cruzan 2 puentes uno de piedra y otro de madera, no se aprovechan sus aguas para el riego: hay un monte poblado de encina y brezo, un plantio de álamos, un pequeño prado para el ganado de labor, y varios de propiedad particular: en los que se dan yerbas de dalla. los que dirigen a los pueblos limítrofes, de herradura y en mal estado por la escabrosidad del terreno.
Artículo reformado DOF 11-12-1995 Artículo 9o.- El militar que manifieste al superior el mal estado en que se encuentran sus tropas, deberán hacerlo con discreción, exponiendo sin exagerar, las circunstancias en que se hallan, a fin de que se provea lo necesario.
París, 23 de enero de 1844 En el nombre de Dios todo Poderoso a quien conozco como Hacedor del Universo: Digo yo José de San Martín, Generalísimo de la República del Perú, y Fundador de su libertad, Capitán General de la de Chile, y Brigadier General de la confederación Argentina, que visto el mal estado de mi salud, declaro por el presente Testamento lo siguiente: 1º- Dejo pr.
Llegado el 18 á Patagones, principié inmediatamente los arreglos con los indios amigos que debían acompañarme hasta las tribus Manzaneras; pero como estos demoraron mucho tiempo, primeramente por el carácter indeciso y holgazán de nuestros indios, y luego por el mal estado de los caballos que debían servir para una larga travesía, resolví hacer algunas excursiones á las inmediaciones del pueblo, á fin de completar los estudios hechos en viajes anteriores.
El rey y la reina, aunque no dejaban de afligirse por lo que sabían del mal estado del país, por más que el conde del Buitre se lo ocultaba todo lo posible, pintándoles, al contrario, una situación muy halagüeña, pensaban principalmente en Amado, cuya apacible melancolía empezaba a inquietarlos.
Manolo formaba parte de numerosa expedición por el río abajo a caza de patos silvestres; iban en un vaporcillo viejo, comprado de desechos y que se alquilaba para estos casos, y Dolores, noticiosa del mal estado del vapor, sentía una angustia profética y vaga, en que el corazón parecía reducírsele de tamaño -son sus palabras- y convertirse en una bolita microscópica.
Pero, ¿sabe usted? -continuó con voz ronca-, no es el conducto lo que está en mal estado. Es lo que yo le digo siempre a Minnie: «Dame el soplo, hija mía, y yo me encargaré de encontrarle paso, querida».
Los viejos nidos, abandonados hacía tanto tiempo por los cuervos, habían desaparecido por completo, y los árboles habían sido podados de manera que era imposible reconocer sus formas. El jardín estaba en muy mal estado y la mitad de las ventanas de la casa cerradas.
Mirando por la ventanilla del coche observé que una vieja casa de Fish-Street Hill, que seguramente no había visto, desde hacía un siglo, pintores, carpinteros ni albañiles, la habían derribado durante mi ausencia, y que una calle cercana, célebre por su insalubridad y mal estado, había sido dragada y ensanchada.
La expedicion zarpó el 15 de Diciembre de 1778, con cuatro buques, y en tan mal estado, que el mayor de ellos hacia 40 pulgadas de agua por hora al salir del puerto; asi es que emplearon cinco dias para desembocar al Océano.