magnífico

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magnífico, a

(Del lat. magnificus.)
1. adj. Que produce admiración por ser muy bello o suntuoso vive en una magnífica casa; admiramos un paisaje magnífico. espléndido, maravilloso
2. Que tiene unas cualidades excelentes es un cocinero magnífico; nos hizo un tiempo magnífico. admirable pésimo
3. Que actúa con generosidad es magnífico con sus amigos, siempre dispuesto a ayudar. generoso
4. s. m. Tratamiento honorífico que se da a un rector de universidad.

magnífico

 
adj. Espléndido, suntuoso.
Excelente, admirable.
Liberal, generoso.

magnífico, -ca

(mag'nifiko, -ka)
abreviación
1. que tiene gran tamaño y lujo una casa magnífica
2. que está dotado de singular excelencia una comida magnífica
3. persona que tiene grandes cualidades un magnífico cineasta
4. cosa que es digna de admiración Has realizado una magnífica labor.
Sinónimos

magnífico

, magnífica
Traducciones

magnífico

großartig, herrlich

magnífico

عَظِيمٌ

magnífico

velkolepý

magnífico

storslået

magnífico

suurenmoinen

magnífico

veličanstven

magnífico

壮大な

magnífico

웅장한

magnífico

prachtig

magnífico

storartet

magnífico

wspaniały

magnífico

magnífico

magnífico

magnifik

magnífico

สง่างาม

magnífico

harika

magnífico

tráng lệ

magnífico

宏伟的

magnífico

ADJmagnificent, wonderful
es un jugador magníficohe's a magnificent o wonderful player
tenemos un magnífico profesorwe have a magnificent o wonderful teacher
Ortega estuvo magníficoOrtega was magnificent
¡magnífico!excellent!, splendid!
rector magnífico (Esp) (Univ) → honourable Chancellor, honorable Chancellor (EEUU)
Ejemplos ?
La cosa ocurría todos los años, y nuestro joven abeto, que estaba ya bastante crecido, sentía entonces un escalofrío de horror, pues los magníficos y soberbios troncos se desplomaban con estridentes crujidos y gran estruendo.
Desde ella se penetraba en el bosque fresco y verde, donde los árboles crecían en plena libertad; por eso eran tan grandes y tan magníficos.
Que era locura fiarse en que por ser en utilidad de todos el librar la patria del tirano, lo seguirían todos con aplauso; pues habían visto que infinitos, de los mejores y más valientes de la patria, le habían asistido a hacerle tirano por el hierro y por el fuego; y que todos éstos tenían hoy su medra en su conservación, y que sería difícil delante del cuerpo de César despedazado persuadir, tan pocos a tantos, que era celo y no invidia la que los movía, y era fácil recelar peor tiranía de los matadores; porque es condición del pueblo aborrecer al que vive, y echar menos en muriendo: siendo así que las alabanzas y los elogios magníficos solamente los merecen las desdichas y la sepoltura.
Entre tanto, el tiempo corre y un día de abril de 1825, cuando ya Lecor empezaba a descansar confiado en el fruto de sus desvelos y se creía alejada hasta lo remoto la posibilidad de una reacción libertadora, surgen los Treinta y Tres, desafiantes y magníficos de patriotismo y de plenitud heroica… : III Los Treinta y Tres vienen a continuar por la libertad de la tierra nativa, las luchas que otros comenzaron y truncó la muerte o la mala fortuna.
Ilustres, venerables, egregios, nobles, magníficos y amados, los Fidelísimos diputados y oidores de cuentas de la de mi. Aumenta vuestra carta de 12 de marzo el dolor que continuamente padezco, siempre inseparable de mi memoria, en la precisión de haber de sacar mis tropas de este .
Estarás en Tesalia entregado a perpetuos festines, como si sólo te hubiera atraído allí un generoso hospedaje. Pero entonces ¿a dónde han ido a parar tus magníficos discursos sobre la justicia y sobre la virtud?
En este día entraron en su cabildo e ayuntamiento según que han de vso e de costumbre el muy magnifico señor cabildo e rregimyento de esta dicha çiudad es a saber el muy magnifico señor capitán Pedro de Puelles Tenyente de Gouernador e Capitán General en esta Çiudad e Prouinçias e los muy magníficos señores capitán Diego de Horbina e Rrodrigo de Salazar, Alcaldes Ordinarios en ella por su Magestad, e Xrispoual de Games e Capitán Rrodrigo de Orellana e Capitán Diego de Obando e Alonzo de Xerez e Antonio de Fygueroa, rregidores, para platicar e consultar las cosas conbinyentes al seruiçio de Dios nuestro señor e de Su Magestad e de Su Señoría e bien de estas prouinçias.
«Me parece que los hombres han ignorado por completo hasta ahora el poder del Amor, porque si lo conocieran le habrían erigido templos y altares magníficos y le ofrendarían suntuosos sacrificios, lo que no es práctica, aunque nada como esto sería tan conveniente, porque de todos los dioses es el que reparte más beneficios a los hombres, es su protector y el médico que los cura de los males que impiden al género humano llegar al colmo de la felicidad.
Todos reconocen cuán magníficos son los hayedos de Dinamarca, pero en la mente de Antón se levantaba más magnífico todavía el bosque de hayas de Wartburg; más poderosos y venerables le parecían los viejos robles que rodeaban el altivo castillo medieval, con las plantas trepadoras colgantes de los sillares; más dulcemente olían las flores de sus manzanos que las de los manzanos daneses; percibía bien distintamente su aroma.
Con las piernas cruzadas sobre su esterilla, grave el talante y pensativa la mirada, Abdalá el Susi ve llegar los camellos agobiados bajo tremendas cargas con grandes manchones de alquitrán en su piel, para defenderlos de la sarna; pasan los cadíes de las tribus, en visita de ceremonial al Alto Comisionado, revestidos por magníficos albornoces escarlatas.
n la Ciudad de Pamplona del Nuevo Reino de Granada, de las Indias del Mar Océano, en diez e nueve días del mes de Mayo, año del Señor, de mil e quinientos y sesenta años, estando juntos en Cabildo como lo han de uso y costumbre, los muy magníficos Señores Justicia y Regimiento de esta Ciudad...
Pasan las yuntas de bueyes y los rebaños de moruecos, y las cabras saltarinas, y las cargoneras del valle, y los campesinos de la vega, y los cadíes envueltos en sus magníficos albornoces escarlatas, con los bordes revestidos de una trencilla de oro, cantan los muecines a la hora eterna el pregón de la oración, y hace bailar el buñuelero sus buñuelos en la sartén, y Abdalá el Ladrón está allí, sentado sobre su polvorienta esterilla amarilla, repitiéndose por milésima vez.