madeja

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madeja

(Del lat. mataxa, hilo.)
1. s. f. TEXTIL Conjunto de vueltas de hilo, lana, seda u otro material semejante sin ningún soporte necesitarás más madejas de lana para terminar la bufanda. ovillo
2. Mata de pelo ¡qué preciosa madeja de cabello blanco!
3. s. m. coloquial Hombre perezoso o dejado.
4. madeja sin cuenda coloquial 1. Cualquier cosa que está enredada o desordenada. 2. Persona que acumula ideas sin coordinación o que tiene sus cosas en desorden.
5. enredar o enredarse la madeja coloquial Complicar o complicarse un asunto lo único que has conseguido ha sido enredar la madeja.
6. hacer madeja TEXTIL Formar hilos o hebras los líquidos densos o viscosos cuando están muy coagulados.
Gran Diccionario de la Lengua Española © 2016 Larousse Editorial, S.L.

madeja

 
f. Hilo recogido en vueltas iguales para que se pueda devanar fácilmente.
fig.Mata de pelo.
fig. y fam.Hombre flojo y delgado.
madeja sin cuenta fig. y fam.Cualquier cosa que está muy enredada, confusa o desordenada.
Diccionario Enciclopédico Vox 1. © 2009 Larousse Editorial, S.L.

madeja

(ma'ðexa)
sustantivo femenino
hilo recogido en vueltas iguales una madeja de lana
volver un asunto o situación complicados o confusos Sus buenas intenciones no hicieron sino enredar la madeja.
Kernerman English Multilingual Dictionary © 2006-2013 K Dictionaries Ltd.
Traducciones

madeja

skein, hank, mass

madeja

A. SF [de lana] → skein, hank; [de pelo] → tangle, mop
una madeja de nerviosa bundle of nerves
desenredar la madeja de algoto get to the bottom of sth
se está enredando la madejathe plot thickens, things are getting complicated
tirar de la madejato put two and two together
B. SMF (= persona) → layabout, idler
Collins Spanish Dictionary - Complete and Unabridged 8th Edition 2005 © William Collins Sons & Co. Ltd. 1971, 1988 © HarperCollins Publishers 1992, 1993, 1996, 1997, 2000, 2003, 2005
Ejemplos ?
Llegó ligera brisa; y a los pulmones del vagabundo penetró algo asfixiante; oyó que en las madejas de su cabellera bronca gemía una voz extraña.
En el portal en que en otros tiempos se sentaba a tejer sus redes un pescador, alisaba el mango de su azadón un fornido vizcaíno; en el balcón en que antes vi a la familia de un pobre labrador desgranar las panojas de la última cosecha, fumaba en larga pipa un belga, calzado con altas botas de cuero; y en lugar del cobertor tradicional y las madejas de estopa...
Y de mantos, que la impiden mostrar el cuello de tórtola. El alto pecho de cisne, y los tornátiles brazos y las madejas sutiles de los sedosos cabellos que para nada le sirven?
La media luna que ardía Cual exhalación radiante Entre las crespas madejas De sus cabellos suaves, Mostraba su antiguo origen Y el africano carácter De los que a España trajeron El alcorán y el alfanje.
El río que hace de este barrio de Rouen como una innoble pequeña Venecia, corría a11á abajo, amarillo, violeta, o azul, entre puentes, y algunos obreros agachados a la orilla se lavaban los brazos en el agua. De lo alto de los desvanes salían unas varas de las que colgaban madejas de algodón puestas a secar al aire.
El duque, aunque frisaba en los cincuenta y seis, era derecho, elegante, distinguidísimo hasta en su lucia y limpia calva; usaba no sé qué cintajo en el ojal, y podría usar, amén de las hidalgas veneras de Alcántara y Santiago, que ya de casta le venían, como dos docenas de insignias de órdenes nacionales y extranjeras, de las más ilustres, concedidas por diferentes gobiernos en justa recompensa del tino y acierto con que durante su ya larga carrera diplomática había desempeñado arduas y peliagudas misiones, y enredado los cabos de más de veinte madejas políticas, que el demonio que las devanase.
10 Nácares, que horadó perla eritrea, mostrando ya dobleces, ya blancura, orejas son allí, que dan librea a la vecina sien con su hermosura, sobre cuya aptitud el viento emplea parte de las madejas que asegura, hasta que, bien por gusto o por sentencia, las manda despeñar de su eminencia.
El monte, entretejido de tacuapí, denunciaba tierraexcelente; y aquellas inmensas madejas de bambú, tendidas en el suelocon el machete, debían de preparar magníficos rozados.Cuando Fragoso se instaló, el tacuapí comenzaba a secarse.
14 Estaba ya cubriendo a sus hijuelos, con alas de piedad toda dormida, desquitándose allí de mil desvelos que la tuvieron casi enmudecida, la dulce Filomena, a quien los cielos dieron más suavidad que alegre vida, cuando al sentir el Alba en tus madejas dejó sus hijos y empezó sus quejas.
Las madejas de rubio pelo que caen en gracioso desorden sobre el armiño de su torneada espalda, imitan los hilos de oro que el padre de los Incas derrama por el espacio en una mañana de primavera.
en tropel sonoro Por la ancha espalda del excelso puente Reverberando las madejas de oro Vuestras gotas, del sol resplandeciente.
Por la tarde las gentes con sus mejores trajes de luto, dirigiéndose a la Iglesia de Luren, donde estaba el Cristo que la víspera, con grandes ceremonias, habían bajado de su altar, en presencia de miles de peregrinos y gentes de lugar que llevaban grandes cantidades de algodón en rama, esponjoso y blanco, limpiaban con sus madejas el llagado cuerpo del Rabí, y guardábanlas luego como panacea para todas las enfermedades.