místico

(redireccionado de místicos)
También se encuentra en: Sinónimos.

místico

(Del ár. mistah.)
s. m. NÁUTICA Barco costero de dos o tres palos y vela latina, usado en la zona mediterránea.

místico, a

(Del lat. mysticus.)
1. adj. De la mística o del misticismo afirma haber tenido una experiencia mística.
2. adj./ s. Que se dedica a la vida espiritual.
3. LITERATURA Que escribe o trata de mística hoy estudiaremos a una conocida autora mística.
4. adj. Que tiene misterio interpretación mística. hermético
5. Amér. Central, Antillas Que es remilgado o demasiado delicado en gestos y acciones.

místico, -ca

  (del l. mysticu < gr. mistikós < myste, iniciado)
adj. Relativo a la mística.
adj.-s. Que escribe o trata de mística.
Que se dedica a la vida espiritual.

místico, -ca

('mistiko, -ka)
abreviación
1. que está relacionado con el misticismo un ritual místico
2. persona que tiene mucha delicadeza un hombre místico

místico, -ca


sustantivo masculino-femenino
1. persona que se dedica a la vida espiritual Los místicos aspiran a conseguir la unión del alma con Dios.
2. persona que tiene mucha delicadeza un místico paternalista
Traducciones

místico

mystic, mystical

místico

mistico

místico

神秘

místico

神秘

místico

/a
A. ADJmystic(al)
B. SM/Fmystic
Ejemplos ?
Allá fue el libro divino mezclado eruditamente con nuestros frailecicos místicos, con nuestros dramaturgos torrenciales, con nuestros líricos, desiertos sin flores.
Sus creencias canté y supersticiones, porque ese es de mi pueblo el simbolismo: creer y pelear, soñar con oro, pedir limosna al son de un guitarrillo, desperdiciar el bien que Dios le envía, y en Dios fiando y su valor nativo, explotarse dejar por quien le halague contando cuentos lúbricos o místicos .
El estudio de Blake era una pieza espaciosa que daba por un lado a la pared delantera del jardín; por el otro, sus ventanas -ante una de las cuales había instalado su mesa de escritorio- miraban a occidente, hacia la cresta de la colina. Desde allí se dominaba una vista espléndida de tejados pintorescos y místicos crepúsculos.
Y yo formaba parte de esos “místicos” que todavía creían en los “apostolados” magisteriales: difundir la luz del conocimiento, la paz fecundadora de creatividad y la vida justa para todos.
Aún iba más lejos, y afirmaba que era una locura creer que el arte y las ciencias pueden ser creados a nuestro antojo, puesto que la exaltación necesaria para crear no proviene de nuestro interior sino de una fuerza exterior de la que no somos dueños. Clara no estaba de acuerdo con esos delirios místicos pero era inútil refutarlos.
Al día siguiente, mientras Clara preparaba el desayuno, fue a su lado y empezó a leer diversos pasajes de libros místicos, hasta que Clara dijo: ―Pero, mi querido Nataniel, ¿y si yo te considerase a ti como el principio diabólico que actúa contra mi café?
Haciendo abstracción de los escritores místicos y piadosos -que obran consecuentemente, defendiendo los últimos reductos de lo sobrenatural hasta que los procesos científicos consigan desalojarlos de ellos-, hallamos todavía hombres de sutil ingenio, e inclinados a todo lo extraordinario, que intentan apoyar precisamente en la insolubilidad del enigma de los sueños su fe religiosa en la existencia y la intervención de fuerzas espirituales sobrehumanas (Haffner).
Ese fondo, que tomaría forma potente si nuestra nación se integrara sobre base popular, culmina más que en nada en el cristianismo español de que usted habla, en el que representan nuestros místicos.
Viví unos meses con la imaginación en la Grecia de Pericles, sentí la belleza noble y sana del arte heleno con todo el entusiasmo de los veinte años y bajo esas impresiones escribí los «Poemas Paganos», de un lluvioso otoño pasado en el campo leyendo a Leopardi y a Antero de Quental, salió la serie de sonetos que llamé después «Las Almas Muertas»; en los «Días Diáfanos» cualquier lector inteligente adivina la influencia de los místicos españoles del siglo XVI...
Estado de los conocimientos místicos en Al-Andalus Ni vayas a creer que la filosofía que ha llegado hasta nosotros en los libros de Aristóteles y de Abu Nasr y en el libro al-Safa bastan para lograr lo que tú quieres, ni pienses tampoco que ningún andalusí haya escrito acerca de esto nada que sea suficiente.
Muchas veces hacía que su hija le leyera las lucubraciones en que Wagner defendió sus sistemas, y les encontraba un sentido muy profundo que no había visto cuando, años atrás, las leía con la preocupación de crítico de estética que ama la claridad plástica y aborrece el misterio nebuloso y los tanteos místicos.
GLORIOSA Y TRADICIONAL ESTIRPE CAÑARI El apelativo CAÑARI, por lo que hemos visto, representa el alma del AUSTRO ECUATORIANO, por ser una raíz étnica que se halla metida en la misma sangre de las tres provincias: AZUAY, CAÑAR Y EL ORO, con todo el ímpetu caudaloso de una tradición milenaria y memorable de aquella estirpe, que se nutrió de seres místicos y vivió ligada a ellos, con los vínculos irrompibles de divinidades creadoras de su progenie.