mísero


También se encuentra en: Sinónimos.

mísero, a

(Del lat. miser.)
1. adj. Que es muy pobre o pequeño no puede vivir con el sueldo mísero que cobra; vive en una mísera habitación alquilada. miserable rico, abundante
2. Se aplica a la persona que es desgraciada o desdichada ¡mísero de mí, lo he perdido todo! desventurado feliz
3. adj./ s. Se refiere a la persona que es tacaña o avara el muy mísero le dio sólo un trozo de pan duro. mezquino

mísero, -ra

 
adj.-s. Miserable (pobre, abatido, avariento).

mísero, -ra

('miseɾo, -ɾa)
abreviación
1. que es infortunado, infeliz ¡Mísero de ti, con tus desgracias!
2. que tiene muy poco valor salario mísero
3. que es amarrete El mísero cliente no dejó propina.
Traducciones

mísero

miserable

mísero

misero

mísero

Elend

mísero

miserável

mísero

بائسة

mísero

可怜

mísero

可憐

mísero

אומלל

mísero

ADJ
1. (= tacaño) → mean, stingy; (= avaro) → miserly
2. [sueldo] → miserable, paltry
3. (= vil) → vile, despicable
4. [lugar, habitación] → squalid, wretched
5. (= desdichado) → wretched
Ejemplos ?
¡Qué es sino un mísero, diminuto y maniatado ser por los reglamentos y el terror, un maquinista de tren del cual se pretendiera exigir calma al abordar un cierto empalme!
«Sí, estará malo, fijamente estará malo», pensaba algunas horas después llena de profunda inquietud Dolores, al par que registraba con sus hermosísimos ojos las verdes frondas del huerto; y cuando ya las melancólicas claridades del crepúsculo empezaban a matizar de misteriosas tonalidades el espacio, las verdes ramas y las azules lejanías, una voz dulce y triste, la voz de Joseíto, resonó allá en lo más hondo del huerto, la voz de Joseíto que avanzaba con paso presuroso, la voz de Joseíto, que cantaba con voz acariciadora y sentidísima: -¡Ya está ahí!, -exclamó llena de júbilo Dolores, inclinándose tanto sobre el alféizar del mísero ventanucho...
Mas no toqué en nada por el presente, porque no fuese la falta sentida, y aun, porque me vi de tanto bien señor, parecióme que la hambre no se me osaba allegar. Vino el mísero de mi amo, y quiso Dios no miró en la oblada que el ángel había llevado.
¡Lástima que sea esto tan oscuro y tan solitario! No se ve ni un mísero lebrato. Bien considerado, el bosque tenía sus encantos, cuando la liebre pasaba saltando por el manto de nieve; pero entonces yo no podía soportarlo.
El soberbio tirano del Oriente, que maciza las torres de cien codos del cándido metal puro y luciente, apenas puede ya comprar los modos del pecar; la virtud es más barata, ella consigo misma ruega a todos. ¡Mísero aquel que corre y se dilata por cuantos son los climas y los mares, perseguidor del oro y de la plata!
Comer mejor, tener buena casa y muchas comodidades; coche, si a tanto alcanza; divertirme cuanto pueda y (esto en secreto) cometer algunas tropelías". Los montes dan grandes gemidos para dar a luz un mísero ratón.
Que no desplega entonces el velamen, antes amaina el cauto marinero, y aguanta a palo seco el choque fiero, si salvar piensa al mísero bajel.
unto a la verde muralla que se extiende alrededor de Copenhague, se levanta una gran casa roja con muchas ventanas, en las que crecen balsaminas y árboles de ámbar. El exterior es de aspecto mísero, y en ella viven gentes pobres y viejas.
Y el chelín temblaba entre los dedos cada vez que lo colaban disimuladamente, haciéndolo pasar por moneda del país. -¡Mísero de mí!
La dueña al verlo, le gritó: --¡Ve fuera! ¡Mísero tú, si el Ogro aquí te alcanza!-- --Me alcance (dijo) o no, me salve o muera, no hay modo de que más tenga bonanza.
En el interior del negocio, cómplice de la pobreza del hombre mísero, se escucha el escándalo lujurioso producido por las disputas que de vez en vez surgen entre los ebrios.
Quedó en el timón el tío Chispas, un tiburón desdentado, que acogió con gruñidos de impaciencia las últimas indicaciones del patrón, y junto a él su protegido Juanillo, un novato que hacía en el San Rafael su primer viaje, y le estaba muy agradecido al viejo, pues gracias a él había entrado en la tripulación, matando así su hambre, que no era poca. El mísero laúd antojábasele al muchacho un navío almirante, un buque encantado, navegando por el mar de la abundancia.