médano

(redireccionado de médanos)
También se encuentra en: Sinónimos.

médano

(Del lat. vulgar metulum < lat. metula , pequeño mojón.)
1. s. m. GEOGRAFÍA Montículo de arena formado por el viento en la playa y en los desiertos. duna
2. GEOGRAFÍA Montón de arena cuya elevación queda a escasa distancia de la superficie, en una zona donde el mar es poco profundo.
NOTA: También se escribe: mégano, medaño
Sinónimos

médano

sustantivo masculino

médano:

dunamontículo, arenal,
Traducciones

médano

dune

médano

SM medaño SM (en tierra) → sand dune; (en el mar) → sandbank
Ejemplos ?
Acudí con toda vigilancia, pero llegué cuando todos los ingleses habían ya saltado de sus lanchas, hice todo lo posible hasta que vi a mi gente desorganizada y con dos heridos, los retire viendo la superioridad numérica del enemigo los vine a esperar en una trinchera que tenia dispuesta fuera de los médanos para que ayudado de ella y los bosques donde poner la caballería se les pudiera dar “carga”(la embestida era una maniobra militar de la época) cerrándoles por un costado y otro.
A la parte del Poniente, e vuelto al Real, dijo que había visto él alameda, que era de sauces los más gruesos que había visto en todas las Indias; y volviendo al Real, dijo que había hallado en aquellas cabañas muy gran cantidad de venados, y que eran tan grandes los atajos dellos que no los podía contar; dormimos esta noche en unos médanos de arena, a la orilla del río; y estando en un tular, dormiendo, Joan de Carvajal y Diego de Viruega; y pegaron los mozos del Real fuego, que casi se quemaron si no se hubiera acudido a su socorro con mucha diligencia.
En ese momento la avenida 18 de Julio, desde la mencionada calle Médanos hasta la plaza independencia, ofrecía aspecto inusitado, con sus aceras, y aún la calzada, rebosantes de concurrencia.
En siete del dicho salimos deste paraje y se caminó por unos muy grandes médanos de arena, y se fue a dormir en una ensenada del dicho río.
En uno de los cerros de arena o médanos de Eten vense dos grandes piedras que, golpeadas con un martillo, tienen la vibración de las campanas.
El pueblito «Los Médanos» adelantaba con rapidez. Las chacras y las quintas que lo rodeaban se habían vendido todas y poblado, en seguida, de gente pacífica, honesta y trabajadora.
También algo contribuye la hacienda criolla de don Hortensio en mejorar el suelo; el provecho no será para él, ni para sus hijos; apenas será para los hijos del dueño del campo, pues necesitarán treparse en los médanos muchas generaciones de hacienda para desmoronarles la punta, emparejar el terreno y endurecerlo; millares de animales dejarán allí la osamenta para que se desparramen en el suelo los elementos de fecundidad que siempre contienen los despojos de lo que tuvo vida; amontonarán sus esqueletos, en tiempo de sequía, al borde de las lagunas exhaustas, para que cuando se vuelvan a llenar de agua, reverdezcan y florezcan con exuberancia sus riberas así fertilizadas.
Y seguimos así viaje, varios días, por llanuras y médanos, comiendo puchero de perdices y perdices asadas, por no encontrar otra cosa; y no hay goce mayor, a pesar de las privaciones, que pisar tierra desconocida, desierta, destinada a ser poblada mañana, pero todavía con todo su sabor de inviolada soledad.
Siento decir que sus campos aunque algo mejores que los del resto del valle, no pueden compararse de ninguna manera con los de la pampa. Hay allí muchos médanos y guadales.
Para facilitar la vuelta a algún punto fijo, íbamos sembrando, de trecho en trecho, fósforos prendidos, y detrás de nosotros, en la atmósfera tranquila, se levantaban grandes columnas de humo, indicadoras del buen camino para volver. Médanos áridos, apenas cubiertos de pasto duro y ralo, de terreno rugoso, lleno de socotrocos; valles encantados, rodeando de sus pastos florecidos alguna laguna celeste, llena de flamencos rosados, y todo alrededor, sorprendidos en un sueño, de pronto sacudido por una fuga de relámpagos, venados, avestruces, baguales y otros bichos de la Pampa.
Para facilitar al artista la tarea elijámosle un paraje algo quebrado, como los hay; con unos médanos lejanos, tres o cuatro montes desparramados en la llanura, de estos montes que parecen indicar grandes estancias; que al caer el sol, parecen enormes, dan casi la idea de selvas impenetrables, y que, cuando uno cerca de ellos llega, se reducen, modestos, a diez sauces alrededor de un rancho, y a una cuadra cercada de álamos.
-«¿Te acordas, ché, Pedrito, cuando el viejo Antonio disparó de la comisión que lo llevaba, por haber, sin quererlo, prendido fuego al campo vecino?» Cruzando cañadones y médanos, dejando caer, cada cien metros, para correr más liviano y demorar la persecución, una pilcha del recado, que los milicos se bajaban a levantar, llegó a la estancia con el azulejo hecho sopa y siguió la disparada en el lobuno del capataz.